
Mirando unos vídeos de un terremoto acaecido en Filipinas y luego viendo los también terribles vídeos del terremoto en Venezuela, me di cuenta que cuando las personas se encuentran en peligro y no sienten que tengan un lugar, una dirección, un sitio de escapatoria, acuden a otros seres humanos y se abrazan.
Nos refugiamos en el otro, y a la vez, nosotros también somos refugio. Hasta tal punto el abrazo es un refugio que no nos cuesta nada visualizar una escena en la que dos personas se abrazan y una de ellas pierde el conocimiento, entregando así su vida a la persona que la está acogiendo con los brazos, en un gesto de absoluta y total confianza.
Esa persona que ha perdido el conocimiento, no lo ha hecho en cualquier momento ni al azar, simplemente se ha sentido a salvo y ha podido desconectarse de la realidad, sabiendo que ya no está en peligro, que los brazos que la sujetan son de absoluta confianza. Siempre me ha gustado el abrazo como saludo pero claro, no puedes abrazar a un desconocido. El abrazo es algo mucho más íntimo. Juntamos cuerpos. Rodeamos con los brazos…
Pensando en escribir esta pequeña reflexión sobre los abrazos me he dado cuenta de que los abrazos los hay de muchos tipos aunque podíamos resumirlos en tres grandes categorías: El abrazo de frente, que puede ser apretado, envolvente, que expresa alegría, cariño y confianza. El abrazo por la espalda que denota un deseo de cuidar y que el que lo da asume ese cuidado. El abrazo de lado que es ese abrazo en el que solo utilizas una extremidad para coger del hombro a otra persona y que suele ser un gesto de compañerismo y complicidad. Claro que de estos tres grandes grupos podemos sacar subgrupos, como por ejemplo, en el abrazo de frente, acompañado por palmaditas en la espalda, generalmente utilizado por hombres que se demuestran compañerismo y a la vez poder.
También está el abrazo que te zarandea cuando te cogen por la espalda, algo que nos suele gustar mucho de niños cuando nuestro tío o tía favoritos lo hacen. En el abrazo de lado, es un clásico, el que te dan cuando en realidad tu amigo te está sujetando para hacerte cosquillas.
Hay un tipo de abrazo que no he incluido en los tres anteriores, porque no es un abrazo entre dos. Me refiero a abrazo múltiple entre amigos, miembros de un equipo, familia, gente que está bailando, etc.
El abrazo es algo tan bonito y tan mágico que se ha estudiado los beneficios que tiene sobre la persona que los da y la que los recibe a tal punto que Lía Barbery ha desarrollado una terapia que llama a abrazoterapia.
Los abrazos liberan hormonas que nos llenan de placer y alegría como la oxitocina, generan sensación de afecto y un montón de beneficios que no voy a relatar aquí, pero sí voy a decir que para que un abrazo sea terapéuticamente efectivo tiene que tener una duración entre 8 y 20 segundos.
¿Y cómo sabemos cuándo debemos terminar de abrazar al otro? Pues yo creo que es tan sencillo, o tan difícil, como escuchar nuestro cuerpo y el de nuestra pareja. Algo tan importante como abrazarse, no podía dejar de tener un día internacional, que es el 21 de enero.
También existe un movimiento a escala global, de abrazos gratis. Consiste en ponerte en una calle con un cartel en el que dices que das abrazos gratis, ponerte de pie con los brazos extendidos en cruz, y abrazar a las personas que se acerquen para recibir el producto que ofreces. Este movimiento surge a raíz de Juan Mann que regresó a Australia tras una serie de desgracias. Un desconocido le dio un abrazo y eso le llevó a fundar este movimiento que en un principio estuvo prohibido, pero que se ha extendido por el mundo.
En mi experiencia, me he dado cuenta de que abrazar a una persona, notar su cuerpo, puede darte mucha información de su forma de ser, de sus emociones. A veces encuentras cuerpos muy rígidos, otros más relajados, algunos sorprenden porque la persona da una imagen y su cuerpo te dice otra cosa.
Animo a quien esté leyendo esto a que abrace y abrace con conciencia y se deje notar y note qué es lo que pasa en el cuerpo, en la mente y en el corazón cuando abrazas y te abrazan.
Rodrigo Ruiz

Dibujos de R.R. y Nayara S.P.
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