“La Odisea” (y 2): Los bárbaros éramos nosotros

Confieso que leí la Odisea en mi etapa universitaria y me gustó mucho. Confieso que me daba reparo ir a ver la película de Christopher Nolan por temor a defraudarme en exceso. Pues bien, no solo no me he defraudado sino que me ha encantando. Para gustos los colores, ojo. No voy a defender aquí la verosimilitud de la película con respecto a la obra de Homero. Entiendo que el cine tiene sus licencias y sus formas y la literatura sus propios códigos. Tampoco soy yo muy purista.

La cinta de Nolan me parece que engancha, que tiene una trama bien hilvanada, como el telar de Penélope, y que reconstruye parte de la guerra de Troya, de la Ilíada, dentro de la propia Odisea para que el espectador no versado en la epopeya homérica pueda entender de qué va la vaina. Mi hija de 14 años la ha entendido y también ha salido del cine bastante satisfecha con las casi tres horas de historia.

En realidad la historia de Odiseo y su vuelta a su reino de Ítaca desde la conquistada y arrasada Troya, es la historia del héroe clásico: su periplo, su auge y caída, sus contradicciones internas, el destino y sus decisiones por cambiar el antojo de los dioses. Cualquiera puede verse reflejado atravesando sus propias odiseas, que para eso están los relatos mitológicos, para servirnos de paradigma sobre los caminos a emprender y a abandonar, sobre la actitud ante las pruebas de la vida.

Odiseo vuelve a casa victorioso, pero sabe que el comportamiento de las tropas de las ciudades estado helenas ha defraudado profundamente a los dioses. Odiseo llega a la convicción de que en Troya ellos fueron los bárbaros y que el panteón de deidades común con sus enemigos ha visto todas sus malas acciones. Mas nuestro héroe no se resigna a la derrota interior y trata de enfrentar el sino marcado por la ira de Poseidón y otras diosas y dioses, tratando de alcanzar Ítaca con la mayor parte de su tropa sana y salva. ¿Lo conseguirá?

Quizá Homero escribió sobre la guerra con un claro mensaje antibelicista de fondo. Quizá cualquier pensador que aborde la guerra llegará fácilmente a la misma conclusión: Los más bellos ideales se transmutan en carnicería, los héroes bajan a los infiernos y los más bellacos suben a los pedestales y tronos. “La Odisea” es un ejercicio constante de contradicción entre lo bello y lo repudiable, entre la virtud y el deshonor.

De la película nos ha gustado el tono oscuro de epopeya perdida en el tiempo, el ambiente realista y artesanal en contraposición de otras producciones estadounidenses. Quizá se nota la mano británica en la producción. Nos gusta el papel fuerte de Penélope, interpretada por Anne Hathaway, no presentándola como una mera comparsa esperando a su próximo casamiento. Nos ha chirriado que la navegación no fuera de cabotaje, sin perder de vista la costa, y se nos presente al birreme griego en demasiadas ocasiones en alta mar. Otra de la pifia de la película es la armadura de Agamenón, que parece más un superhéroe moderno que un héroe clásico. Pero bueno, son las licencias cinematográficas que perdonamos sin mucho debate para centrarnos en lo que sí nos convence.

En cuanto a la acción, nos parece bien dosificada y estructurada, dando los tajos, aventuras y batallas que se esperan de esta aventura épica, sin convertirla en una más de espadas y escudos. Hay momentos interesantes para la reflexión con la presencia discontinua de Atenea en la historia, la reflexión de la diosa Circe sobre los soldados y sus instintos primarios, o el amor carcelario de la ninfa Calipso hacia Odiseo. Nos gusta el papel de Matt Damon de protagonista, ya que a nuestro juicio encarna bien el equilibrio entre acción e introspección heroica.

“La Odisea” nos ha parecido una película entretenida, con un buen fondo reflexivo, pero que naturalmente no puede competir en la misma liga que la obra clásica atribuida a Homero. Quizá el truco para disfrutarla plenamente sea verla sin comparación posible con la literatura.

Javi Prieto Sancho


Enlace relacionado, la crítica de Rodrigo Ruiz:

2 comentarios

  1. Fernando Ruiz

    Totalmente de acuerdo, si vas a ver una película basada en un buen libro, hay que olvidarse de comparar, son medios distintos y es muy difícil encontrar que sean iguales.

    Lo importante es que transmitan y se pase un buen rato sin aburrirse. No es un relato lineal, va contando la historia por partes y nos va desvelando el porqué de cada situación y los puntos de vista de los personajes.

    En cuanto al vestuario, dijo una vez un crítico que las películas de época utilizan un vestuario acorde a los gustos de la época en que se realiza la película, a mí modo de ver estoy bastante de acuerdo con él.

    Muchas gracias Javi, he disfrutado mucho, una de mis pasiones es el cine.

  2. Isán Serroukh Bensaid

    Hola;
    Yo todavía no la he visto, reconozco que tengo un poco de prejuicio negativo al haber terminado la Ilíada y Ulises hace no mucho,pero con vuestros comentarios se me está reblandeciendo la armadura…

    Nos vemos.
    Salud

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