
Recuerdo la primera vez que escuché a Bad Religión, al menos de forma consciente.
El Tajo y el Bokas, (En las calles de las periferias los nombres de los chavales quedaban sustituidos por un mote o un pseudónimo), bajaban la cuesta de los recreativos Las Vegas unidos por un walkman, cada uno conectado a un casco.
-“Toma escucha esto”, me pasaron los cascos, al otro lado Two Babys in the dark del álbum Generator. (1992).
Fue mi bautismo en la mala religión.

Ya conocía la existencia del grupo, por revistas musicales y los comics de Pedro Pico & Pico Vena de Azagra. Su logotipo, una cruz católica tachada, no pasaba desapercibido, creado por Brett Gurewitz, (Mr Brett) guitarra y fundador del grupo, a día de hoy puede considerarse uno de los iconos más característicos del punk rock, o como decíamos en aquella época hardcore melódico.
Sería 1993, dos años atrás Nirvana había abierto un sendero hacia ritmos frenéticos, Pearl Jam, Faith no More, Red Hot Chilli Peppers, Metallica, Rage Against the Machine, Suicidal Tendencies, Pantera… estaban dentro del tráfico de cassettes que nos grabábamos los unos a otros.
En la búsqueda de estos sonidos cada vez más extremos, le habíamos echado el ojo a un logotipo siempre vinculado, al punk, al skate, a los trashers, por lo cual aquello debería sonar atronador y sin embargo aquella cinta que pedí enseguida que me grabaran y en la que por una cara estaba el ya citado Generator (1992) y en la otra Récipe for hate (1993) estaba llena de afables melodías, coros celestiales casi eclesiásticos y todo ello sin renunciar a guitarras afiladas y al tu pac-tu pac acelerado de la batería. Canciones cortas, rápidas, concisas, donde los solos de guitarra solo se extienden lo necesario, todo dirigido por la mágica varita vocal del Doctor en zoología Greg Graffin. Greg era la antítesis de las estrellas de rock, se decía que había estudiado varias carreras, que era profesor de universidad, escribía libros sobre la evolución de las especies y que prefería visitar los museos de las ciudades antes que destrozar las habitaciones de los hoteles. Todo muy punk!.
En 1993 cumplí 15 años, y me encontraba en pleno desarrollo personal y formación política, palabras como España, raza, servicio militar obligatorio, yonkis, negros, maricones se enfrentaban en debate a otras como, no futuro, insumisión, anarquismo, clase obrera, anticapitalismo, libertad… Había que posicionarse y a través de la música conseguíamos buenos argumentos.

Supongo que títulos como No Control , No Direction o Récipe for hate, eran por sí mismos lo suficientemente atractivos para cualquier adolescente suburbial de Los Angeles, Berlín, Yakarta o Carabanchel.
Bad Religión nacen en 1980 en una segunda ola de punk, que no se conforma con transgredir en lo estético, si no que se rebela contra una sociedad en crisis que se postraba ante el neoliberalismo más atroz, son los años de Reagan y Thatcher. Aprendimos que no hacía falta hacerse una cresta y vestir estrafalariamente para hablar de punk.
Y nos tocó hacer la comunión, el 23 de septiembre de 1994 en la Sala Canciller en la otra punta de la ciudad, apenas acababa de cumplir 16 años, Bad Religión presentaban Stranger Than Ficticion (1994), recuerdo que afuera algunos punks mayores que yo, repartían octavillas llamando al boicot del evento, el punk se estaba vendiendo a salas legales y a precios desorbitados. 2500 pesetas (unos 15€). Hoy en día pienso en esos punks y espero que hayan vivido rápido y muerto jóvenes para no ver hasta dónde ha llegado esta escena, absorbida por festivales y grandes pabellones nunca por menos de 50 €.

Estábamos en plena era Atlantis, en 1993 Bad Religión firmó un contrato con dicha multinacional. Esto desencantó mucho a sus seguidores originarios, y junto al paso del tiempo, problemas internos y personales, el cambio de milenio y con él la nueva era digital e internet, el grupo se iba desinflando, hasta llegar a sus dos álbums más insípidos No Substance (1998) y New América (2000), precedidos por The Gray Race (1996) del que aún el sentimiento general era flojo pero positivo.
Yo desde el 93 había recorrido el camino hacia atrás, descubriendo sus discos anteriores y lo que para mí hoy es una trilogía sublime, su máxima expresión. Suffer (1988), No Control (1989) y Against the Grains (1990).
Epitaph la discográfíca independiente que creó Mr. Brett para poder dar salida a Bad Religión editó 80-85 (1991) . El álbum recopilaba el EP Bad Religión (1980), el LP How Could Hell Be Any Worse? (1982) y el EP Back to the know (1984). Todos sus trabajos de aquellos años. Todos?. No, no estaban todos, faltaba Into the Unknow (1983) el desconocido, polémico y ocultado disco de Bad Religión que casi acabó con el grupo, con la discográfica e incluso con la vida de Gurewitz, un intento experimental para subirse a la nueva ola de aquellos años, lleno de sintetizadores y sonidos pomposos alejándose así del ruido y la escena hardcore angelina, que directamente les expulsó. Aunque gracias a la insistencia de Greg Hetson, guitarra de los míticos Circle Jerks pudieron redimirse.
Pero volvamos a proyectarnos hacia delante, Bad Religión envejecían y nosotros con ellos, sin embargo tras finalizar su contrato con Atlantic, volvieron a fichar por Epitaph, que por cierto se había vuelto millonaria gracias al éxito de grupos como Offspring o Rancid.
Una vez en casa y sin ataduras lanzaron The process of belief (2002) de alguna forma revitalizados volvieron a conquistar a gran parte de sus antiguos seguidores y añadir algunos nuevos más jóvenes, y volvimos a encontrarnos en directo y disfrutamos como enanos, y nos desgallitamos coreando sus viejos himnos pero también los nuevos.
Los siguientes años son una continuación de esta gran amistad, con la que te ves de cuando en cuando pero siempre con respeto y mucho cariño. Desde Epitaph lanzaron:
The empire strike first (2004)
New maps of hell (2007)
The Dissident of man (2010)
True North (2013)
Age of unreasson (2019)

A día de hoy siguen girando, con algún cambio de formación pero manteniendo el núcleo inicial. Graffin, Gurewitz y Bentley desde los inicios y Brian Baker ex Minor Threat que se les unió en 1993.
En fin, lejos de su pretensión el punk se ha hecho mayor, y grupos como Bad Religión lo han hecho honradamente y con un saber estar envidiable, con un trabajo constante de composición y giras en vivo, sin disfraces, sin edulcorantes y sin vivir del pasado.
Por último si has llegado hasta aquí y no te cierras a ningún sonido déjame recomendarte los trabajos en solitario de Greg Graffin donde juega con la música americana, el country, desnudando canciones donde solo el piano acompaña a su voz. Si afinas el oído y rascas bajo las capas podrás encontrar canciones inéditas de Bad Religión.
American Lesion (1997)
Cold as the Clay (2006)
Millport (2017).
*No Bad Religion song can make your life complete
Prepare for rejection you’ll get no direction from me* (No Direction)
BR4L.
Armando Barrios


