Ese Rayito

¡Al abordaje!

Desde que el árbitro pitó el final del partido en el estadio de Balaídos el domingo 18 a las 21 horas, todo el barrio sabía que el último partido en casa frente al Mallorca sería el día.

Han sido seis días de espera deseando que llegara el sábado, seis días de alegría, de esperanza, de ilusión, de ver los colegios llenos de niños y niñas con la camiseta del equipo del barrio, de ver las caras de alegría en pequeñ@s y mayores, de ver que a pesar de tener un impresentable por presidente, las peñas iban a organizar una fiesta para ese sábado como si se hubiera ganado la champions. Porque el rayo es del barrio, el Rayo se siente de una manera especial. No importa que se baje a segunda división o a segunda B, lo que la gente quiere es que el equipo luche y pelee como lo hace día a día la gente de vallekas, que el equipo y afición sean uno.

Y de repente, abres los ojos el sábado por la mañana y con una sonrisa sabes que llegó el día, camiseta, bufanda y a la calle, porque desde primera hora hay fiesta en la calle. Familias enteras, amigos del insti, jubilados del barrio, y gente que, aunque no le gusta el futbol se une a la fiesta porque el equipo de su barrio se la juega.

Exposiciones, conciertos, dj amenizando con música, ya está casi todo, empieza el corteo hasta dentro del estadio, y una vez dentro ya no hay vuelta atrás, a dejarse la voz animando al equipo para llevarle a lo más alto. Todo el campo es una auténtica locura, aplaudiendo cualquier acción del equipo. Pasan los minutos y no hay goles, pero la gente sigue animando sin parar, va marcando el Celta, pero no pasa nada porque el Osasuna va perdiendo, y con ese resultado seguiríamos en Europa, pero a falta de cinco minutos empata el Osasuna, el Rayo sigue sin marcar, aun así seguimos en Europa, pero un gol de Osasuna o del Mallorca dejaría al rayito fuera de Europa. Termina el partido del Rayo y silencio absoluto en el campo con las radios en los teléfonos puestas esperando el pitido final en el partido del Osasuna. Y entonces llegó ese momento… Fin del partido del Osasuna, Un solo grito al unísono, que retumbó en todo Vallekas. Invasión de campo, canciones con los jugadores y todos y todas juntos a celebrarlo a la calle, bengalas, cohetes, petardos, una auténtica locura que sin duda nadie olvidará.

Muchos equipos tienen títulos y campos modernos, en los cuales estás rodeado de turistas con teléfonos móviles grabando cada momento y que han pagado cantidades exageradas de dinero, o si no ganan el partido son silbados por sus aficionados. El Rayo por suerte no tiene eso. El Rayo tiene a unos jugadores que ganen o pierdan son aplaudidos por su público, que después de cada partido van a saludar a sus aficionados, que cuando calientan en la banda saludan y hablan con los más pequeños, que se dan una vuelta por el barrio para desayunar en los bares. Todo eso, para nosotros son títulos que a muchos equipos con copas en sus vitrinas les gustaría poder tener y no tienen, por eso somos afortunados.

Esperando con ganas el próximo partido en Europa, y se gane o se pierda, la ilusión no nos la podrán quitar nunca.

Si hay que morir de algo que sea de amor.

¡Ese Rayo, oe!

Gustavo Vilaboy

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