
Nuevamente lo han conseguido, la plataforma Vecinas y Vecinos de Barrios y Pueblos de Madrid por la Sanidad Pública han llenado el centro de la capital con alrededor de un cuarto de millón de manifestantes. Se trata de la cuarta manifestación en la que se encuentran cuatro columnas de protesta, norte, sur, este y oeste, en la Plaza de Cibeles, frente al ayuntamiento de Madrid. Más allá de las cifras, que delegación del gobierno rebaja a unas decenas de miles de personas, lo que es indudable es que la reivindicación popular por una sanidad pública de calidad y con recursos suficientes es una china en el zapato de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, ya que el clamor popular no pierde fuerza y mantiene el pulso por espacio de varios años ya. La primera gran manifestación de este tipo fue en noviembre de 2022 y en ella se superó el medio millón de manifestantes.
El deterioro programado desde los despachos de la Puerta del Sol es evidente: El 70 % de los centros de salud tienen plantillas incompletas, más de 700.000 personas están sin médico de familia asignado, más de 1 millón de personas esperan intervención quirúrgica en lista de espera, faltan casi 1.000 pediatras en centros de atención primaria.

Las reivindicaciones concretas de la marcha de hoy eran:
- Centros de salud y hospitales con personal suficiente.
- Cubrir todas las plazas de pediatra vacantes.
- Dotación de médicos a todas las urgencias extrahospitalarias.
- Fin de las listas de espera.
- Mejora en las condiciones laborales.
- Reversión de las privatizaciones.
- Más inversión para la sanidad pública.
En la manifestación de hoy predominaban las personas de mediana edad y mayores, aunque también se veía mucho niño y niña con sus madres y padres. En el recorrido hemos podido encontrarnos con veteranos militantes sociales, como Pedro o Ángela, que muestran que la edad y los achaques no son impedimento para continuar el camino de la lucha social cuando se tienen claras las ideas, las prioridades y los valores.

Como siempre en estas ocasiones, activistas de los movimientos sociales se preguntaban por qué la izquierda institucional del PSOE, Sumar, ERC y otros grupos con peso en el parlamento, no se atreven a derogar la Ley 15/97 “sobre habilitación de nuevas formas de gestión del Sistema Nacional de Salud”, que ha legalizado la apertura de centros hospitalarios privados financiados con dinero público, mientras que se deterioraban los centros públicos por falta de recursos. Sin duda, la gran manifestación de hoy recogía múltiples sensibilidades de una misma lucha y nosotros nos quedamos con la de los colectivos sociales y asociaciones vecinales que en los barrios están llevando a cabo una lucha cotidiana en defensa de sus centros de salud y hospitales. También con las reivindicaciones de los trabajadores y trabajadoras de la sanidad pública, aquellos que aplaudíamos en la pandemia del Covid, para después olvidar su sacrificio en momentos tan duros para toda la sociedad. No comulgamos con las medias tintas del PSOE, también presente en la manifestación de hoy, o de otras organizaciones de la izquierda institucional que no se atreven a dar los pasos necesarios para revocar el marco legal que utiliza la presidenta Ayuso (PP) para llevar a cabo sus políticas neoliberales privatizadoras.

Ahora bien, tampoco es ningún secreto que cada vez hay más personas que se están dando cuenta de los límites de los seguros privados sanitarios. Primero, que no están al alcance de todos los bolsillos, y segundo que no cubren determinadas enfermedades y dolencias, pues su objetivo no es la salud de las personas, sino la maximización del beneficio económico. Pongamos por caso un cáncer con pronóstico conservador, que tendrá que acogerse a tratamientos paliativos durante un largo periodo de tiempo y cuya cura final es dudosa. Un seguro privado posiblemente rechace al paciente y esa persona tendrá que acudir a la sanidad pública, que infravalorada de recursos, quizá no pueda atender sus necesidades con la celeridad adecuada. Los Quirón y compañía están jugando con nuestra salud para engordar sus cuentas bancarias. En 2023 Quirón Salud, líder de la sanidad privada en España, facturó 4.770 millones de euros, lo que suponía un incremento del 8 % en sus ingresos respecto al ejercicio económico anterior. Contrasta la buena marcha económica de Quirón con el escenario descrito anteriormente de la sanidad pública. Está claro a quién benefician las políticas neoliberales de la Comunidad de Madrid (PP).
Otro punto importante es desmontar las falacias de la batalla cultural de la derecha y de la extrema derecha, cuando aseguran que es insostenible una sanidad pública gratuita para todos y todas. Se olvidan, imaginamos que deliberadamente, que la sanidad pública no es gratuita, sino que la pagamos entre todos y todas con nuestro trabajo canalizado en forma de impuestos. De hecho, son las empresas privadas las que se están aprovechando de fondos públicos para beneficio privado, por ejemplo, explotando hospitales construidos con dinero público, es decir de todos y todas los ciudadanos y ciudadanas de la Comunidad de Madrid.

En cualquier caso, la jornada dominical en Madrid ha demostrado que la lucha por la sanidad pública está viva y con buen pulso, con un movimiento bien asentado en barrios y pueblos, con miles de personas anónimas dejando su tiempo y su esfuerzo en una labor cotidiana, sorda, militante, de calle, en defensa de un recurso común que nos beneficia a todos y todas.
Salud a las personas que luchan por la sanidad pública.
Alejandro Prieto


