Apuntes para forjar una “Autoestima punk” con Víctor Amat

Leer un libro de psicología y comprenderlo como cuando hablas con un colega en el parque es ya un aprendizaje. Claro que una cosa es comprender algo y otra muy distinta lograr aplicarlo en tu vida cotidiana. Víctor Amat es un psicólogo diferente, en planteamientos y metodología, a otros profesionales del arte de sanar cabezas. Amat fue campeón de Europa de kickboxing, boxeador y también karateca una vez dejó los cuadriláteros de competición. Oriundo de un barrio periférico y humilde de Barcelona. Estudió psicología y actualmente ejerce como psicoterapeuta, además de dirigir el posgrado de Intervención Breve y la Escuela Palo Bajo. Popularmente es conocido como psicólogo “punk”, etiqueta que él mismo acepta y promueve. Recordemos que el movimiento punk se caracteriza por su marcado poso contracultural, rechazando los dictados normativos que se basan exclusivamente en la mayoría, la tradición y la jerarquía, y por incidir en la capacidad del individuo, el “hazlo tú mismo”, para desarrollar sus potencialidades.

La psicología de Amat tiene mucho de barrio, con un lenguaje claro y sencillo, alejado de peroratas académicas. Su experiencia como luchador también le influye a la hora de abordar sus estrategias profesionales, como él mismo asegura. En su libtro “Autoestima punk”, lanza un alegato contra la psicología “happy flower”, aquella que presenta fórmulas ingenuas y universales para que cualquier persona salga de cualquier atolladero, sin más que “proponérselo con fuerza”. Sí, si estás pensando en la mayoría de libros de “autoayuda” habrás dado en el clavo. “Autoestima punk” va en otra línea.

El autor parte de premisas básicas como que todos, en mayor o menor medida, venimos tocados de serie. Todos y todas arrastramos heridas emocionales de nuestra infancia, herencias de nuestros padres y madres, víctimas a su vez de víctimas, que nos hacen ser y sentir como somos. Además, las personas resultamos poliédricas y empeñarnos en mejorar nuestros puntos flacos puede ser un terreno abonado para la frustración. ¿Y si potenciamos las áreas donde podemos crecer con relativa facilidad y aprendemos a tirar p´alante con nuestras taras?

Según Víctor Amat, todos enfrentamos un diálogo interior entre nuestras sombras y nuestros sueños de mejora. Tratamos de ocultar las primeras y cumplir los segundos, negando una parte de nosotros mismos y así nos va. La lucha interior nos carcome y nos llena de contradicciones que nos frustran o nos paralizan al no obtener los resultados deseados. Gane la parte que gane, luchando con nosotros mismos siempre perderemos, según Amat. El psicólogo punki propone llegar a acuerdos razonables en nuestro fuero interno, parar la lucha personal e intentar sumar las dos partes, aceptando nuestros claroscuros y tratando de lograr metas potenciales que están a nuestro alcance. No parece muy razonable que con cuarentaitantos años me esfuerce demasiado en emprender una carrera aeroespacial, pero quizá pueda poner más orden en mi hogar y disfrutar aprendiendo a ser el mejor padre posible para mis hijas. En nuestra casa sabemos que el hogar de la abuela luce más bonito y limpio que el nuestro, pero también asumimos que no queremos dedicar tanto tiempo a la limpieza y el orden de nuestra casa. Sin que nos coman las pelusas ni se nos pierda Nala en casa, mis hijas y yo llegamos a un acuerdo razonable sin necesidad de fustigarnos por cómo nos curramos las labores domésticas y tratamos de invertir tiempo de calidad en excursiones molonas, por ejemplo.

Nala punk

Como todo libro de psicología o filosofía, recomendamos su lectura con un sentido pragmático. Este ejemplar, de la biblioteca José Saramago de Rivas, es como entrar en una tienda de bricolage para coger y utilizar las herramientas que más resuenan conmigo. De Amat me parece interesante la crítica que realiza de la psicología que pone toda la responsabilidad en el individuo, obviando sus condicionantes familiares y sociales, por ejemplo. Hay terapias y lecturas que si no andas con cuidado pueden hacerte más mal que bien.

Víctor Amat teoriza sobre el juego de las expectativas que nos solemos traer en nuestras vidas; habla de capacidad, posibilidad y potencialidad; y aborda el andamio emocional con el que nos construimos desde pequeños. No sé si se habrán dado cuenta ya, pero no, en la vida no vale con querer algo y esforzarte para conseguir todo. Y si crees ese discurso fácil, tan en boga en redes sociales, puedes desestimarte mucho.

¿Cómo punkear tu autoestima? Según este veterano boxeador, conviene que deseches cuanto antes lo que sabes que no harás; identificar tu zona de desarrollo proximal; y finalmente potenciar lo que haces bien. En la práctica es mucho más difícil de cumplir, naturalmente, pero también eso hay que asumirlo con paciencia, perseverancia y una buena dosis de cariño.

Lo más seguro que Leo Messi no fuera un as como escritor aunque se lo propusiera o Marie Curie una excelente bailarina. Las torrijas de la abuela no están al alcance de cualquiera. El truco es no engañarnos a nosotros mismos y pretender ser lo que no somos.

Las torrijas de la abuela no están al alcance de cualquiera.

En definitiva, volvemos al viejo adagio socrático del “conócete a ti mismo”. Conoce tus sombras, como diría Carl Jung, tus virtudes, acepta cómo eres y cultiva para lo que vales, sin amargarte demasiado con lo que no se te da tan bien. Por otro lado, confiar en tu proceso interior es en si mismo un arte. Busca tus respuestas y tu validación en ti mismo, en ti misma, aunque recurras también al apoyo profesional, al aprendizaje con libros o medios audiovisuales. Si tu estima propia depende de los “likes” de los demás, estás bien jodido amigo.

El libro de Víctor Amat, de casi 300 páginas, es de fácil lectura y resulta un diálogo terapéutico muy interesante para reflexionar sobre el estado de nuestra estima y cómo mejorarla sin volvernos locos en el intento. Un libro muy del agrado de La Petirroja.

Javi Prieto Sancho

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1 comentario

  1. Fernando Ruiz

    Un planteamiento interesante y distinto,si se consigue llevar a la práctica creo que puede resultar bien.
    Gracias Javi.

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