Por el castro astur de Coaña

Dicen los últimos estudios médicos que en las sociedades ricas modernas las bajas laborales por depresión y ansiedad ya han superado a las bajas por gripe, que tradicionalmente ocupaban el primer puesto de enfermedades que nos hacen quedarnos en el dique seco unos cuantos días. Pisamos estos días libres del trabajo asalariado las ruinas de un antiguo castro astur, situado en una colina en la ribera del río Navia, a escasos dos kilómetros del mar Cantábrico. El río Navialbión, para los romanos, era la linde natural entre astures y galaicos lucenses, era de hecho, el río de los albiones, uno de los pueblos prerromanos antes de que existiera la Hispania romana.

Decía que andábamos por sus ruinas, en la cima de la colina que tenían fortificada para defenderse de posibles ataques de otros pueblos. Andábamos y nos imaginábamos como vivirían antaño, hace 2.000 años este pueblo originario, este pueblo prerromano que llaman los estudiosos, estos celtas que dominaron estas tierras en la Edad del Bronce y en la Edad del Hierro de la península ibérica. Los albiones, como los llamarían los romanos, los astures como los conocemos hoy, vivían de la agricultura, la ganadería, la caza, la pesca y la recolección. También hacían cerámica para autoconsumo y extraían pepitas de oro al lavar los minerales que traía el río. ¿Tendrían depresiones o ansiedad estas gentes, hasta el punto de suponer un problema social, hasta el punto de dejar postrado a las personas que enfermaran?

No sabemos si habría muchas personas con trastorno ansioso depresivo en estas sociedades. Podemos saber cómo vivían, en parte, por yacimientos como el del castro de Coaña, también llamado Castelón o Castrillón de Villacondide. Otra fuente de conocimiento de estos pueblos son los historiadores romanos, pues que se sepa el pueblo del castro no tenía escritura propia. Por eso se dice que estos pueblos “entraron en la Historia con los romanos”, como si antes hubieran tenido una existencia más oscura, de segunda, menos importante. Pero la historia que cuentan los vencedores no siempre es la verdad de lo sucedido.

Decían los historiadores romanos que estos pueblos eran rudos y austeros. Dormían en lechos de paja y hojas en el suelo, bebían agua y ocasionalmente cerveza. Guerreros valerosos y con un panteón de dioses vinculado a la madre naturaleza.

Piedras talladas en las que triturarían alimentos.
Molinos y morteros.
Conjunto de hogares.

Los castros son los primeros poblados estables de la península ibérica conocidos en estos lares. Pueblos, aldeas, de fácil defensa, utilizando la orografía y delimitados con fosos, empalizadas y murallas. Existieron desde el siglo VIII a.C., Edad del Bronce, hasta la época hispanorromana, siglo I d.C. Entre las provincias actuales de Asturias y Lugo, entre los ríos Navia y Eo, se han hallado restos de hasta 70 castros. Los pueblos tendían a ser autosuficientes económicamente y no delimitaban unas fronteras claras en el territorio ni mucho menos establecían una organización estatal.

El castro de Coaña estaría habitado por 150 ó 200 personas. Según el tipo de construcciones encontrado no parece que hubiera una gran diferenciación social entre sus gentes, como en otros pueblos celtíberos a los que ya hemos hecho referencia en estas páginas, como el caso de los vettones del castro de Ulaca (Ávila).

En el castro se pueden ver los restos de un torreón defensivo o tribuna de ceremonias en época posterior. También saunas rituales, relacionadas con el ámbito sagrado de estos pueblos, como la iniciación en la edad adulta de los guerreros. En la parte alta de la colina se sitúa una acrópolis. Las excavaciones han descubierto unas 80 construcciones, la mayoría de uso doméstico. Durante la Edad de Hierro se construían en piedra, con forma curvilínea. Los techos eran de paja o retama. Como en otros castros celtíberos, algunas viviendas conservan el tradicional banco corrido de piedra, en el que se sentaban en fila, por orden familiar jerárquico, las personas del hogar.

Siguiendo la hipótesis de un gran problema de depresión o ansiedad a nivel colectivo, podemos suponer que un pueblo en contacto directo con la Naturaleza, con un gran sentido de cohesión social, sin grandes diferencias en cuanto a riqueza y con un gran componente de ejercicio físico cotidiano, está menos predispuesto a generar este tipo de enfermedad en sus pobladores. La Historia de estos pueblos, a nuestro modo de ver, está infravalorada, porque Roma venció e impuso sus usos, modos, leyes y costumbres. Si bien la cultura de los pueblos celtas, celtíberos e íberos aún se puede rastrear y recuperar, en parte, como un legado cultural y social de gran valor. Al menos así pensamos aquí.

Javi Prieto Sancho

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Fotografías del artículo de Karla Serrano Prieto

Planta circular o rectangular con esquinas curvas.

Muros de hasta 3 y 4 metros.
A pocos kilómetros del Cantábrico…

2 comentarios

  1. Rocío Serrano

    Muy bonitas fotos y detallada descripción del castro… Gracias por este artículo que nos permite conocer este emblemático lugar sin desplazarnos hasta él.

  2. Mónica

    Qué maravilla! Gracias por adentrarnos en ese lugar con esas fotos maravillosas. Feliz viaje.

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