Por el Castro de Ulaca en la Vetonia antigua

Antes que cartagineses, liderados por los Barca, y romanos, comandados por Escipión entre otros, vinieran a estas tierras a esquilmarlas. Antes que unos y otros trajeran sus pugnas imperiales acá. Antes de llevarse a nuestros jóvenes para sus guerras y a nuestras zagalas para que fueran madres lejos de nuestros castros, vivíamos en estos cerros nosotros. Los historiadores latinos nos llamarían vettones, pues para ellos nuestro pueblo montaraz, equivalía a una banda de “saqueadores”, “viajeros” y “guerreros”.

Barbacana defensiva.
Legiones romanas ante el Castro de Ulaca.

Pueblo de pastores y guerreros. De la diosa Epona adquirimos la sabiduría para la cría de caballos, con los que recorremos nuestra tierra hasta los confines, donde moran otros pueblos hermanos, con los que ocasionalmente nos peleamos: carpetanos, lusitanos, oretanos, túrdulos o célticos. Especialmente hermanados estamos con los lusitanos, con los que guiados por Viriato iremos a la guerra contra Roma por nuestra libertad e independencia. A nuestros vecinos del Sur, de la Bética, los visitamos de vez en cuando, haciendo honor a nuestra fama de “saqueadores”. Incluso dirán que nuestras bandas han llegado hasta el Norte de África. Nuestro pasado se difumina en las brumas de los siglos, por lo que es difícil distinguir leyenda de historia.

Restos de muralla de la entrada al castro.

Aquí, en el castro de Ulaca que pisamos hoy, vivimos de nuestros ganados de vacas, algo de agricultura en las tierras del valle y rebaños menores de cabras y ovejas. Estamos en el siglo V antes del nacimiento de Jesucristo. Aclarar eso sí, que nosotros no tenemos un dios, sino muchos, algunos comunes en el mundo celta y otros propios de nuestras tierras ibéricas. Nuestro dios de la Luz y de la Guerra es Lugus. En invierno, Taranis atrona nuestras cielos con sus tormentas y rayos. En primavera, la diosa Ataecina hace brotar la vida del inframundo y da fertilidad a nuestros campos. En cualquier bosque, adentrándote entre los árboles, podrás encontrar la comunión con el dios cornudo, Cernunnos. Tutatis defiende nuestros pueblos y Las Matres, diosas madre, cuidan las aguas y tierras de toda Iberia. En toda nuestra tierra, así como en Lusitania, campa a sus anchas el dios Lobo, el gran Endovélico.

Lugar con encanto del cerro de Ulaca.

Aunque nuestro castro de Ulaca corresponde a la Edad del Hierro y lo erigimos para defendernos de la ocupación de nuestras tierras por parte de Cartago y Roma, potencias imperialistas del Mediterráneo, nuestro pueblo es más viejo aun. Algunos dicen que los vettones somos el pueblo indoeuropeo más antiguo en llegar hasta la península ibérica. Pisamos esta tierra en la Edad del Bronce y aquí nos fundimos con los pobladores locales que ya habitaban y juntos nos desarrollamos. Nuestro territorio no tiene fronteras definidas, como impone Roma allá donde llega, ni un Estado y administración como los romanos.

El castro a vista de águila.

Hasta tres murallas o barbacanas protegen nuestro monte y nuestro castro de las legiones romanas. Ganamos muchos combates, pero Roma siempre manda más hijos suyos. En nuestro castro hemos llegado a construir unas 250 casas de habitantes, diseminadas por la amplia meseta que corona el cerro de Ulaca. Como veréis si paseáis entre ya nuestras ruinas, no tenemos un urbanismo planificado, que las calles de pueblos y ciudades se lo dejamos a los romanos. Los “verracos”, toros o cerdos esculpidos en piedra, son propios de nuestra cultura.

Altar de sacrificios.

En Ulaca podrás observar un bello altar de sacrificios esculpido en piedra, que resiste indemne el paso del tiempo. Los romanos, hipócritas ellos que exterminan a pueblos enteros sin ningún pudor, se escandalizan porque ocasionalmente practiquemos el sacrificio, no solo de animales, sino de algún ser humano. El historiador Plutarco, dice que el procónsul Craso está molesto con los habitantes de Bletisama, también en Vetonia, por haber sacrificado un caballo y un hombre de forma ritual (siglo I a.C.). ¿Qué escribirán los historiadores romanos del exterminio de los Arévacos en Numancia, a los que no pudieron doblegar en campo abierto, y los asediaron hasta el suicidio colectivo de la aldea que no aceptaba ser esclavizada? ¿Qué dirán los Plutarco y demás escribas de Roma de los 10.000 hermanos y hermanas, familias lusitanas enteras, desarmados, que acudían a un “Tratado de Paz” y fueron asesinados en una vil matanza? El sacrificio humano solo es una práctica horrenda cuando no lo practica el poder de Roma.

Celebración ritual.

En nuestro altar celebramos también los cambios de la Madre Tierra, con sus solsticios y equinoccios. Los equinoccios, en primavera y otoño, marcan cuando la luz y la noche ocupan el mismo espacio en la jornada (12 horas). Los solsticios, en verano e invierno, marcan cuando la luz solar arrincona a la noche, el día más largo en verano; y viceversa, cuando la oscuridad ocupa la mayor parte de la jornada, la noche más larga de invierno.

Sauna ritual.

Estrabón, historiador greco-romano escribió sobre los pueblos celtíberos del interior de Iberia:
“De algunos de los pueblos que viven en las inmediaciones del Duero se dice que siguen un modo de vida lacónico, reciben dos veces al día friegas con grasa, toman baños de vapor que se desprende de piedras candentes, se bañan en agua fría y toman una vez al día alimentos puros y simples”.

Restos de la sauna.

En Ulaca también tenemos una sauna ritual para ceremonias de nuestras cofradías de guerreros. Como nuestros hermanos los lusitanos, la sauna ritual tiene gran importancia en nuestro pueblo. Cuidamos nuestros cuerpos de forma natural y no los dejamos envilecer como los depravados y orondos senadores romanos.

Castro de Ulaca al fondo y tierras bajas de cultivo.

Ya os he contado mucho por hoy, viajero, viajera. Descansad en nuestra humilde morada, tomad migas y carne de ternera, sentados en el banco corrido junto al hogar. La diosa Epona dispone mi negra yegua para que vaya a galopar por nuestra tierra, antes que el dios Taranis haga tronar los cielos. Espero veros otro día, bajo la benéfica luz solar de Lugus, y os seguiré contando historias de nuestro pueblo. Que Tutatis os proteja y Endovélico os preste su fuerza en vuestro camino.

Javi Prieto Sancho

Panorámica del valle desde Ulaca.
Anochecer en Vetonia.

Notas:

  • Fotografías JPS.
  • Ilustraciones del artículo de los paneles informativos del Castro de Ulaca. Editados por Ayuntamiento de Solosancho, Diputación de Ávila, Junta de Castilla y León.
  • Yacimiento arqueológico del Castro de Ulaca. En Villaviciosa – Solosancho (Ávila).

Artículo relacionado:

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Por qué no comienzas el debate?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *