
Que hace calor es algo innegable, lo es también el cambio climático, a pesar de que ciertas corrientes ideológicas se empeñen en desdramatizarlo, por decirlo de un modo amable. Y creo que en todo este batiburrillo de opiniones tales como que cuando éramos pequeños también hacía calor y se oían las chicharras y no pasaba nada, también es una verdad. Seguro que recordamos algún verano asfixiante en el que ciertos días era imposible estar en la calle por el calor. Y es que las vivencias son parte de nuestra confirmación de cómo funciona el mundo. Sin embargo, hay algo que creo que genera confusión, y es que el cambio climático no es el tiempo meteorológico.
Este último es variable, puede hacer días de calor y otros más frescos, pero eso no es el clima. El clima es la parte estable, es esa que estudiábamos en el colegio y que determinaba las particularidades de ciertas zonas geográficas: clima continental, oceánico, de montaña, etc., que se definen por unas características propias que hacen que pueda hablarse por ejemplo del clima mediterráneo y que por extensión, a su vez hablamos del bosque mediterráneo, porque bajo ese clima, bajo esas condiciones de temperatura, precipitaciones, humedad, se dan una serie de factores que permiten el desarrollo de ecosistemas propios, fauna, flora y fauna muy distintos y particulares y que no se dan en otras zonas geográficas.
Para comprender la magnitud del problema del cambio climático al que nos enfrentamos recomiendo encarecidamente la lectura de este libro de Kohei Saito, “El Capital en la era del Antropoceno”.
Este joven filósofo y profesor de economía japonés, nos acerca con un lenguaje claro y limpio, absolutamente sencillo, casi a modo de sentencias a entender el problema del cambio climático, sus causas y las consecuencias a las que nos puede derivar si desde el centro (entiéndase el centro como el modo de vida occidental) seguimos sin querer dar el paso a un profundo cambio estructural en el sistema.
Para animar a la lectura, los primeros capítulos se centran en cómo se esta afrontando ese cambio y qué medidas se están adoptando para paliarlas, así habla brevemente de los objetivos de desarrollo sostenible, de las ideas keynesianas acerca del medioambiente y los límites planetarios, pinceladas también acerca del Green new deal, etc. Todo ello bien hilado y conciso con ejemplos muy ilustrativos de estas medidas que a su modo de ver están fracasando. Su interés es llegar a la población joven nipona, de ahí la facilidad de su lectura, que, en palabras del propio autor, está desconectada totalmente de la importancia de esta cuestión.
Cada capítulo se fragmenta en distintos enfoques —como la paradoja de Jevons, el desacoplamiento, el crecimiento verde o el decrecimiento— que, al entrelazarse, construyen una visión global y crítica del problema al que nos enfrentamos desde todos los puntos de la tierra.
En cualquier caso, lo interesante de este libro es la relectura de la obra El Capital de Marx. Kohei Saito pertenece al poco conocido proyecto MEGA (Marx-Engels-Gesamtausgabe) un proyecto para la edición histórica y crítica más completa de las obras de Karl Marx y Friedrich Engels. Su objetivo es publicar todos los textos originales de Marx y Engels: libros, manuscritos, cartas y borradores, todas las versiones sin censura ni modificaciones posteriores para entender la evolución de su pensamiento. El Proyecto MEGA ha cambiado la forma de interpretar a Marx, porque revela un pensamiento más complejo, abierto y, en algunos aspectos, más cercano a debates actuales como la crisis ecológica. El interés de Saito son los cuadernos y notas tardías de Marx con los que quiere mostrar su creciente preocupación por la ecología y los límites naturales.

El autor defiende que el pensamiento de Marx no se centraba solo en la economía sino también en una relación sostenible con la naturaleza, como así lo analiza en otra obra mucho más rigurosa, “La naturaleza contra el capital”, por la que fue premiado en 2018.
Para conocer el proyecto MEGA: https://www.bbaw.de/en/research/marx-engels-gesamtausgabe-the-complete-works-of-marx-and-engels
Para no desgranar más el libro y todas las cuestiones que se desarrollan, os animo a la lectura con el único afán de que lo disfrutéis en estas largas tardes de verano, y reflexionemos acerca de la necesidad de madurar y responsabilizarnos socialmente frente a estas cuestiones. Abrazos.
Mónica Diez

