De Otsagabia a Itzaltzu siguiendo los pasos del bardo Gartxot

Senda de 6 kilómetros ida y vuelta. Sencilla y bonita a partes iguales. Nos adentramos en el hayedo que cubre el monte entre estos dos pueblos navarros. Salimos de Otsagabia, cerca de la estación patatera. Estamos en pleno verano y haremos todo nuestro recorrido a la sombra de hayas, sauces, robles, abetos y avellanos. Sobre todo hayas. Bonitos árboles que crecen rectos buscando el sol, con un tronco blanco grisáceo, en competencia directa unos con otros por los rayos de luz. Todo el arbolado junto forma un sistema cooperativo donde las raíces sujetan las tierras de la ladera y cobijan un sotobosque de hiedra y helechos. En nuestro andar una pequeña serpiente huye de nuestra cachorra entre el manto de hojarasca seca y pasa cerca de nuestros bastones de senderismo, regalándonos una peculiar visión de la fauna salvaje y un pequeño susto, todo hay que decirlo. El miedo atávico del ser humano a las serpientes se activa por unos instantes en nuestro cerebro más primitivo, aunque sin duda es la culebra la que mayor susto se lleva y rápido encuentra cobijo en la espesura del bosque.

Andamos a buen ritmo, charlando a la ida y callados a la vuelta. En el pequeño pueblo de Izalzu almorzamos junto al río Anduña, afluente del río Salazar que vertebra el valle del mismo nombre. El río Anduña nace a 14 kilómetros, a los pies del puerto de Larrau, por el que llegamos a Francia en otras excursiones. En Ochagavía, el Anduña se une al Zatoia y juntos forman el nacimiento del río Salazar. A su vez, el río Salazar es el afluente principal del río Irati.

El hayedo

Izalzu es un pequeño pueblo de menos de 40 habitantes. Entre su economía podemos destacar el cultivo de la patata y la ganadería ovina, muy presente en los pueblos pirenáicos que visitamos estos días. En su iglesia nos encontramos una losa de piedra labrada, en recuerdo a las víctimas de la guerra civil de 1936. Recuerdo a todas las víctimas, sin distinción de bando. No hay apología del bando vencedor y eso, a 90 años del inicio de la Guerra Civil merece la pena destacarlo en estas líneas.

Sin duda la historia más curiosa de este pueblo sea la siguiente. Cuentan que por estos montes, hace unos mil años, anduvo el bardo Gartxot, que en la época de la Navarra medieval conservaba la tradición oral en euskera de estos pueblos del Norte. Cuenta la leyenda que con la llegada de monjes extranjeros al monasterio de Roncesvalles, su hijo Mikelot es secuestrado para ser educado en la lengua culta (entendemos que el latín). Gartxot lo libera y padre e hijo se esconden por los montes de Izalzu. Atrapados por el merino, un oficial del rey, el bardo Gartxot prefiere ejecutar a su hijo antes que entregarlo a la Iglesia. Gartxot será encerrado de por vida en una torre por el cruel crimen cometido y con él, según la leyenda, se pierde la tradición oral de la cultura del pueblo de los vascones. En Itzaltzu encontramos una talla en madera que representa al bardo Gartxot asesinando a su hijo, antes que entregarlo a la civilizadora y poderosa Iglesia católica que se abre paso en estas tierras paganas.

Talla en madera del bardo Gartxot

Nosotras, ajenas a historias pasadas, desandamos el camino por el hayedo después de refrescar nuestros pies en el Anduña y degustando en nuestra imaginación las ricas alubias a la vasca que nos vamos a meter entre pecho y espalda para recuperarnos de la marcha. Salud y buen camino.

Javi Prieto Sancho

Llegando a Izalzu
Puente de piedra de la Edad Media

Río Anduña

1 comentario

  1. Mónica

    No me queda ya más remedio que viajar a ese lugar de culebras y bardos ateos. Gracias por compartir!

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