
Dentro de la programación de los jueves culturales de Morata en Común, hemos podido conmovernos y disfrutar del bello documental “Emilia”. Una proyección de apenas media hora, que rezuma ternura y solidaridad en cada minuto.
El cortometraje documental narra la historia de una mujer jubilada, Emilia Lozano, que acoge en su hogar a jóvenes migrantes no acompañados. Los y las jóvenes al cumplir la mayoría de edad son expulsados de los centros de menores y pueden acabar viviendo en la calle, en situación de extrema vulnerabilidad, ante la pasividad de las instituciones y el rechazo de parte de la ciudadanía. La cinta pone nombre y cara a esas personas que determinados partidos del odio pretenden estigmatizar y convertir en chivo expiatorio de los problemas sociales producidos por el sistema capitalista. La chica que viene de Haití, el joven magrebí y el senegalés. Seres humanos que vienen a la península ibérica para buscar el sueño de vivir en paz y prosperidad que en su tierra natal se les niega. La península ibérica que ha sido tierra de iberos, de celtíberos, de helenos, de hispano-romanos y púnicos, de godos, de árabes y rifeños, de judíos, astures y vascones, gitanos, latinos, africanos… Tierra de emigración histórica y también de inmigración.
La proyección narra la historia personal de Emilia, activista feminista del madrileño barrio de Hortaleza y defensora de los Derechos Humanos de los menores migrantes, con el proyecto Somos Acogida en La Puebla de Almoradiel (Toledo). Esta experiencia solidaria se desarrolla en un “hogar de acogimiento residencial que pretende favorecer a los jóvenes en su integración mediante la adquisición de competencias básicas de autonomía, educación y orientación sociolaboral”. Sin duda un interesantísimo proyecto surgido desde el pueblo, desde la base y que pone en tela de juicio, solo con su actuar solidario, escasos de recursos, a todas las administraciones implicadas en la gestión del territorio y las poblaciones.

Posteriormente, en el local de Morata en Común, el público asistente generó un ameno coloquio en el que se profundizó en múltiples temas relacionados con la migración: la perspectiva de clase social de las personas migrantes; el papel del sindicalismo en las condiciones laborales que se viven en determinados tajos; las políticas estatales de racismo institucional; el rol desempeñado por determinados medios de comunicación y partidos políticos para criminalizar a la población migrante y racializada; o las particularidades de la doble explotación de las mujeres. Tan solo son algunas de las líneas argumentales que entre unas y otros fuimos desarrollando en un ambiente muy acogedor, gracias a la labor de organización y los pequeños detalles de las militantes sociales morateñas. Agradecidos.
El documental “Emilia”, con dirección y guión de Rafa Arroyo, fue estrenado en 2024 y ha sido galardonado con premios como el Lanzarote International Film Festival (2025) al mejor corto documental y el Premio Pávez del Festival Nacional de Cortometrajes de Talavera de la Reina (2024).
Si tienen ocasión de ver “Emilia” no se la pierdan. Y si pueden hacerlo en comunidad, mejor que mejor. Actos pequeños y locales como el de hoy en Morata, multiplicados por 10, por 100, por 1.000 como diría Guevara, son los que pueden ir erosionando el manto de odio y racismo en el que nos quieren envolver a las personas que vivimos de nuestro trabajo, para confundirnos y separarnos aún más. Como decían en el barrio, “nativa o extranjera, la misma clase obrera”.
Alejandro Prieto

Enlace de interés:

