
Lo nuestro se murió.
El amor de pareja, digo.
Queda un abrazo en el olvido de un café.
Queda un sueño roto y toneladas de escombros.
Pero nada más.
Por eso no amanece un mañana.
Porque hay toneladas de escombros que a ver quién los levanta.
Adiós, guapa.
Ni tú ni yo sabíamos de construir torres
cuando levantamos castillos en el aire.
Javi


