
Biznaga tiene un público fiel que llena salas de concierto dos días seguidos, canta cada canción y baila desde el primer hasta el último acorde rasgado en las guitarras. Jóvenes y no tan jóvenes, de los barrios de Madrid, se identifican con las letras poéticas, cultas y subversivas del grupo de punk rock. Punk rock melódico, que puede hacerte recordar a las lentas, las “baladas”, de La Polla Records, o a Parálisis Permanente, y también un punk contundente y guitarrero, donde a mí me evocan la influencia de Eskorbuto, Maniática y The Clash. Sea como fuere, muchas personas se sienten identificadas con Biznaga cuando hablan de salud mental, precariedad, hipotecas imposibles o genocidios televisados. Desde el escenario se proyecta un mundo feo y hostil, como el que vivimos, pero también una actitud rebelde, desobediente, que rechaza lo establecido y no se doblega, una actitud punk que hace “del entusiasmo una disidencia”.

Hace unos meses vimos a Biznaga en Rivas y todo hay que decirlo, el sonido nos pareció más limpio y cuidado en aquella ocasión, al aire libre. Sin embargo, el concierto en La Riviera, a orillas del Manzanares, entre Puerta del Ángel y Príncipe Pío, tenía ese aire macarra y barriobajero que hace del concierto un evento para el recuerdo. Un “pogo” o baile de punk sin tregua. Gente volando por encima de las cabezas, sostenida y llevada en volandas por el público. Corros que se abren en los tramos melódicos, para cerrarse en un frenético baile cuando los zarpazos a las guitarras arrecian. Himno tras himno van sonando “Contra mi generación”, “La gran renuncia”, “Líneas de sombra”, “Espíritu del 92” con la presencia de Curro y Cobi en el escenario, “Benzodiazepinas” o “Madrid nos pertenece”, entre otras.

Crítica al trabajo asalariado, crítica al rentismo, crítica a la medicalización del malestar social, crítica al desencanto… Crítica, rabia y “entusiasmo” que apuesta por cambiar el estado de las cosas con una buena dosis de “acción directa” e “imaginación política”.
Biznaga decimos que no son moda, pues llevan tocando desde 2012 y cuentan en su haber con cinco álbumes: “Centro dramático nacional” (2014), “Sentido del espectáculo” (2017), “Gran pantalla” (2020), “Bremen no existe” (2022) y “¡Ahora!” (2024). Bien es cierto que en los últimos años han experimentado una notable consolidación de su nombre en el panorama rockero nacional. Su punk, con ramalazos pop e indie, y sus directos llenos de energía, han seducido a una parroquia fiel y entregada.

Jorge Navarro, bajo y letrista; Álvaro García, vocalista y guitarra; Jorge “Milky” Ballarín, a la batería; y “Torete” como guitarrista. Ruido de barrio, arte insumiso y compromiso social. Hoy el concierto empezó con una breve alocución por parte de un piquete del Sindicato de Inquilinas.

Sí, la cosa está muy mal, ya lo sabemos. Sí, a veces nos toca la moral… Pero menos benzodiazepinas y más punk rock como el de los Biznaga. El frente cultural antiautoritario no se rinde. ¡Aúpa Biznaga!
Javi Prieto Sancho

Enlaces de interés:
https://lapetirroja.es/2025/10/19/los-biznaga-resucitan-el-punk-rock/

