
La tarde del miércoles 25 de marzo se ha celebrado, en el Centro Cultural Manuel Mac-Crohon de Morata de Tajuña, la charla coloquio “Mercosur y la nueva PAC, un ataque directo al campo”. El acto, organizado por Morata en Común, ha contado con la participación de Carolina Cordero (IU Madrid), Toni Valero (diputado de IU-Sumar) y Mónica Díez de la Cortina (concejala de Morata en Común).
Carolina Cordero comenzó la exposición enmarcando el debate sobre la entrada o no en el Mercosur, por parte de la UE, en la crisis estructural del sector primario en nuestro país. En concreto, la Comarca de las Vegas es una de las zonas agrícolas de la Comunidad de Madrid. La CAM cuenta con cerca de un 40 % de producción de cereal y alrededor de un 10 % de olivar y otro tanto de vides. Asimismo, en la vega del Tajuña, Jarama, Manzanares y Tajo podemos encontrar producción hortícola, con diversos modelos de producción.
La crisis del sector agrícola se caracteriza por la concentración de la tierra en cada vez menos manos, grandes propietarios y fondos de inversión. Mientras, los pequeños y medianos productores van perdiendo peso paulatinamente, así como también falta un relevo generacional. En la UE, las doctrinas neoliberales aplicadas al campo se traducen en la nueva PAC (Política Agraria Comunitaria) y en el apoyo a entrar en Mercosur, por parte de PP y PSOE.

Mientras el gasto militar sigue aumentando por encima del 5 %, según datos expuestos por Carolina Cordero, la nueva PAC supondrá un recorte para España de 1.000 millones de euros. Los grandes perjudicados de esta medida serán los pequeños productores locales, los trabajadores y trabajadoras del campo y las familias, ya que, se estima que la cesta de la compra subirá alrededor de un 9 %.
Con respecto al Mercosur, Cordero resaltó que este espacio de libre comercio tiene medidas muy laxas en materia laboral, sanitarias y medio ambiental, lo que supone un retroceso en muchos aspectos con respecto a la agricultura y ganadería de Europa. Por tanto, los productores locales, se verán abocados a una competencia desleal.

Con objeto de alumbrar otros horizontes de desarrollo para el sector agropecuario, Carolina Cordero apuntó algunas de las propuestas que se barajan desde IU Madrid: Priorizar la producción local; vincular dicha producción local al sector público (colegios, hospitales…); apoyar el cooperativismo; apoyar la agroecología y a jóvenes.
Por su parte, Toni Valero, diputado de IU-Sumar en el Congreso, abordó su intervención explicando cómo funciona el modelo agroalimentario en el capitalismo actual. A juicio de Valero, el campo español se caracteriza por la financiarización y concentración del capital en un oligopolio del sector alimentario. Este proceso se inicia en los años 70 del siglo XX, cuando los grandes capitales ponen el foco en la alimentación, en los inicios del neoliberalismo. La situación se agudizará en los comienzos del siglo XXI, tras la crisis de la burbuja inmobiliaria de 2008, cuando los fondos de inversión buscan un refugio seguro para sus negocios especulativos en el sector alimentario. “Las materias primas, en un planeta finito, nunca bajarán de precio”, como señala Toni Valero.

Cada vez menos grandes empresas controlan, a nivel mundial, los procesos de producción y distribución de los alimentos. Ejemplos: 6 empresas controlan el 60 % de las semillas; menos de 10 empresas el 80 % de los agroquímicos; 4 empresas el 90 % del cereal; y tan solo 5 empresas más de la mitad de la distribución en España. De esta manera, los grandes oligopolios imponen relaciones totalmente desiguales a los productores locales.
Según el análisis de Valero, las consecuencias negativas de la financiarización y del proceso de oligopolio, son la expulsión de agricultores del mundo rural, la especulación sobre la tierra, la dependencia de los productores de las grandes empresas y sus insumos, y el incremento del gasto en la cesta de la compra. Se estima que en los últimos años el gasto de la cesta básica de alimentos ha subido el doble que el IPC, mientras que los beneficios del oligopolio alimentario solo en 2024 subieron un 8 %. El modelo neoliberal perjudica tanto a las familias como a los pequeños y medianos productores.

El modelo social y profesional, en palabras de Toni Valero, se está arrinconando en el campo. La entrada en Mercosur agravaría el proceso de concentración de capital. El tratado de libre comercio del Mercosur no contempla muchas medidas en materia laboral, sanitaria y medio ambiental que hoy en día se respetan en el marco de la UE. Como muestra un botón, mientras en los últimos años se ha reducido en Europa el uso de pesticidas en un 20 %, en Brasil se ha multiplicado su uso por cuatro. Nuevamente, los perjudicados de las políticas del neoliberalismo, defendidas por PP, PSOE y VOX, serían los consumidores y consumidoras, el medio ambiente y el tejido productivo social y profesional.
La alternativa propuesta por Valero, apuesta por la soberanía alimentaria.

Mónica Díez, concejala de Morata en Común, condensó su participación en la charla apuntando las líneas de desarrollo concretas que se pueden impulsar desde un ayuntamiento como el de Morata de Tajuña. En concreto las grandes líneas se definirían por el fortalecimiento de la producción agropecuaria en la vega y generar proyectos comunitarios vinculados con la agroecología. Algunas propuestas concretas serían comprar desde el colegio y la residencia a agricultores locales, crear un banco de tierras que facilite el acceso a jóvenes productores, impulsar mercados locales y potenciar los circuitos cortos de distribución, compras colectivas de consumidores o gallineros comunitarios.
Asimismo, Mónica Díez destacó como el contexto bélico generado por Trump y su guerra ilegal contra Irán, ha encarecido el combustible, lo que perjudica de forma notable a los productores locales.

Los tres ponentes, por tanto, coincidieron en señalar como el contexto de guerra y de aumento del gasto militar en Europa, perjudica notablemente a productores y consumidores. Igualmente, las políticas neoliberales, en esta ocasión con las etiquetas de Mercosur y nueva PAC, suponen un nuevo impulso al oligopolio del sector agroalimentario, en detrimento de los intereses de consumidores y consumidoras, productores y productoras locales y del propio medio ambiente.
Alejandro Prieto


