
Todos los días son buenos,
aunque la brevedad del tiempo apriete
nuestros ojos,
nuestros dedos.
Todos los días son buenos
aunque grises y eternos,
bajo lluvia y lamentos.
Todos los días son buenos,
insistiendo en tu pecho
desnudo de mi cuerpo.
Todos los días son buenos,
y el sol me llama
tras las sábanas del cielo,
desde tus besos.
Todos los días son buenos,
fundidos, líquidos
profundos, nuestros.
Indeleble Munay
Dibujo de I.M.

