Marcha feminista y antirracista al CIE de Aluche

Vecinas del distrito de Latina han organizado, en el marco de las convocatorias feministas por el 8 de marzo, una manifestación hasta el Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE) situado en los terrenos de la antigua cárcel de Carabanchel. El movimiento vecinal feminista tiene presente la dura situación a la que se enfrentan las trabajadoras migrantes, encarceladas tras los muros del CIE por una falta administrativa, no tener los papeles en regla, sin haber cometido ningún delito penal.

En el manifiesto leído frente al CIE, las convocantes decían:

“Tenemos miedo y tenemos razones para tenerlo. Nos da miedo enfermar y no tener pediatra, ni cita, ni accesibilidad; que las pruebas tarden meses, que se pierdan. Nos da miedo no tener un techo, que el alquiler nos coma el sueldo y el trabajo la vida, no saber dónde viviremos ni hasta cuándo. Nos aterra nuestro futuro y el de nuestras criaturas. Nos asusta presenciar la extinción del planeta. Nos da miedo la hostilidad en las calles y la violencia en las redes; las redadas, los encierros, las agresiones, el acoso, los feminicidios. Nos da miedo el exterminio, la guerra, el hambre, la pobreza. Tenemos miedo y también rabia y por eso luchamos.”

“No son centros, son cárceles racistas”

Históricamente, el 8 de marzo ha ido de la mano de valores antibelicistas, a favor de las trabajadoras y contra el racismo. Nos remontamos a su origen, en los albores del siglo XX. En 1910, Clara Zetkin, propuso en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas la conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, con el objetivo de promover la igualdad de derechos. Otras pioneras de la reivindicación fueron Rosa Luxemburgo, Alejandra Kollontai, Nadia Krupskaya e Inessa Armand.

El 25 de marzo de 1911, 146 trabajadoras y 23 trabajadores murieron en el incendio de la fábrica textil Triangle Shirtwaist de Nueva York. La mayoría de las obreras eran migrantes y perecieron al no poder salir del edificio en el que se encontraban encerradas. En 1914 se celebraría en Alemania, Suecia y Rusia los primeros 8 de marzo en el contexto de las movilizaciones contra la I Guerra Mundial.

En 1917, en un contexto de guerra y hambre, la fábrica Putilov de la capital Petrogrado (Rusia) cerró, dejando a 30.000 trabajadores sin recursos. Las manifestaciones y mítines organizados por las mujeres el 8 de mazo en Petrogrado (actual San Petersburgo), contra la guerra y la carestía de la vida, derivaron en el derrocamiento del régimen zarista. Meses después se desataría la Revolución de octubre.

Camino al CIE por la Avenida de los Poblados.

El 7 de marzo, desde el intercambiador de Aluche hasta el CIE, por la Avenida de los Poblados, no ha discurrido la manifestación más multitudinaria de la historia del barrio, pero como recuerdan las organizadoras, el 8M no es algo que se celebre un día y ya, sino que se construye de forma colectiva y cotidiana cada día del año. Hoy vecinas jóvenes y mayores han mantenido vivas las ascuas de una histórica lucha social:

“Asaltemos los caminos, abramos las ventanas, desbordemos las compuertas y llenemos las calles, el 8 de marzo y todos los días.

Somos jauría, manada, sindicato, cuadrilla. Somos cuerpo, soberanía, enjambre, autonomía, red, coro, asamblea. Somos familia, pandilla, barrio, multitud, pueblo, colectiva. Somos diversidad, disidencia, extravagancia, ruido, barullo, desborde. Somos memoria, orgullo, dignidad y justicia.

Feministas antifascistas. Somos más. En todas partes.”

Megáfono en mano para que oigan las personas presas.

Alejandro Prieto

Fotografías de ORJ (la primera) y AP.

Extractos del Manifiesto 2026 de la Comisión 8M del Movimiento Feminista de Madrid.

El CIE

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