
Me acostumbré a vivir sin mí,
y no me extrañaba tu desprecio,
ni tu acoso.
Me acostumbré a vivir sin mí,
y buscándome, te perdí.

Dolor,
amor,
dolor,
amor…
¿Que dicen que hay amores que matan?
¡Pues qué miedo!
Bombón envenenado,
flores tras los golpes,
duelen.
Hay amores que matan,
decían…
Cuando mi madre temblaba al llegar mi padre borracho a casa.
Cuando mi primer novio
me ridiculizaba, si salía con mis amigas.
Hay amores que matan, decían…
En silencio y a escondidas,
amenazas repetidas.
Hasta el primer golpe en silencio,
el segundo y el tercero,
el cuarto hace ruido
y el quinto ensordecedor, apaga la luz y a oscuras, entre tiniebla,
me arrastro hasta el último rincón, donde algo de amor propio queda.
Hay amores que matan decían…
Pero lo mío es la vida.

Estamos juntas y somos fuertes.
Cuidadoras,
portadoras de amor.
Vinimos a dar la vuelta al mundo,
a pesar de obstáculos y cargas.
Creadoras de vida,
imparables, esenciales.
Somos vida indispensable,
y necesitamos ser cuidadas,
que si no el mundo se derrumba.
Le damos la vuelta al mundo
y llegamos al origen,
donde la humanidad es armonía,
donde soy porque Somos.
Indeleble Munay

Fotografía de entrada de CNT.

