La gestión de residuos desde su perspectiva política, social y económica

El domingo 1 de marzo tuvo lugar en el Centro Social El Motín una charla sobre la gestión de residuos, con la participación de tres expertos en la materia: Esther Moraga Novoa (divulgadora), Patxi Ramírez (militante de Ecologistas en Acción) y José Luis Fernández (ex-inspector ambiental y militante de Verdes-Equo Madrid).

La charla fue inaugurada por Esther Moraga, quien contextualizó el valor y el modelo actual de gestión de residuos en nuestra sociedad. Partió de la premisa de que hemos olvidado considerar los residuos como un recurso, alejándolos del ciclo de reciclaje para fomentar un mayor consumo. La parte económica es solo la superficie visible del iceberg que más preocupa al ciudadano de a pie. Sin embargo, existen numerosos aspectos subyacentes: el espacio que ocupan los residuos, agravando la crisis de suelo en la que estamos inmersos; los efectos generados por su descomposición en el medioambiente; y los impactos en la salud que aún desconocemos, como en el caso de los microplásticos. Todo esto requerirá financiar nuevos estudios y tratamientos, que no serían necesarios si se hubiera iniciado hace tiempo un horizonte decrecentista y respetuoso con el medio ambiente.

Se puso sobre la mesa la espiral de consumo del modelo capitalista, que nos absorbe como un agujero negro, dejándonos sin tiempo para reflexionar sobre si realmente necesitamos un producto o servicio, o si simplemente es un parche para otra necesidad que no sabemos reconocer. Además, olvidamos mirar más allá del producto: las condiciones de todos los eslabones humanos por los que ha pasado para llegar a nuestras manos, o la contaminación generada en su extracción y transformación. Finalmente, nos olvidamos de buscar alternativas más sostenibles como el consumo a granel, local y ecológico.

Para ello, se propuso añadir muchas más “R” a las tres tradicionales (reutilizar, reciclar y reducir). Entre ellas destacan: rechazar, reparar, recuperar, rediseñar y, la que más me gustó, reflexionar. Esta última nos invita a plantearnos si ese consumo nos va a satisfacer por 20 minutos y si realmente vale la pena intercambiarlo por el tiempo que nos ha llevado conseguir el dinero para adquirirlo.

Patxi comentó sobre el modelo de vertedero que tenemos en la Mancomunidad del Este, donde todos los residuos acaban en la planta de Loeches, donde no se están tratando adecuadamente. Por ejemplo, se registra un rechazo superior al 50% en los envases y residuos que entran en la planta.

También se aprovechó para informar sobre Ecoembes y sus campañas de “greenwashing”. Como ejemplo, mencionó cómo toman anuncios de marcas de coches chinas y los modifican para relacionarlos con su falsa aportación a un futuro verde. Todas estas campañas están financiadas principalmente por una tasa que pagamos por cada envase que consumimos, y que podría ser retornada a los consumidores si los ayuntamientos se preocuparan por reclamarla. Sin embargo, dado el peso de este “lobby”, esto no se ha podido lograr en ningún lugar.

José Luis aclaró que la tasa de basuras no es un impuesto. Según la norma europea transcrita a la legislación española, se establece que la gestión de residuos no puede ser deficitaria en los ayuntamientos, por lo que se debe crear una tasa para cubrir los costes. Sin embargo, la ley no especifica a quién debe cobrarse esta tasa, dejando esta decisión en manos de cada ayuntamiento. Lo lógico sería que los ayuntamientos repercutieran estos costes principalmente a los SCRAPs (Sistemas Colectivos de Responsabilidad Ampliada del Productor) como Ecoembes, Ecovidrio, Signus (neumáticos), NFU y otros, que son los responsables de los productos que generan residuos. En lugar de esto, la mayoría de los ayuntamientos están cobrando la tasa directamente a los ciudadanos, que somos los finalistas de la gestión de residuos, en lugar de hacerlo a quienes ponen los productos en el mercado.

Esta situación genera confusión y malestar entre los ciudadanos, ya que aunque la tasa tiene su origen en normativas europeas que España ha tenido que transponer, se presenta erróneamente como una imposición del gobierno central. El problema fundamental es que, en muchos casos como el de Arganda del Rey, esta nueva tasa no ha venido acompañada de una reducción proporcional del IBI, lo que supone un incremento neto en la carga fiscal para los vecinos sin que perciban una mejora sustancial en el servicio de gestión de residuos. Esta situación evidencia una falta de transparencia y una instrumentalización política de una medida que debería estar enfocada exclusivamente en mejorar la sostenibilidad ambiental y la eficiencia en la gestión de residuos.

Por otro lado, aunque se escuche por todas partes que Pedro Sánchez la ha implantado, no es así. Su origen está en una normativa europea que cada país desarrolla para su aplicación. El método de aplicación podría obtenerse de ejemplos dados o incluso adoptar otras medidas. En España, se ha delegado la manera de calcularla a los ayuntamientos, porque son los mismos que gestionan los contratos de basuras. No debemos olvidar que el contrato de basuras es el mayor gasto que tiene un ayuntamiento anualmente. Además, se aprovechó para comentar los diferentes avances a nivel jurídico que realizan con EQUO para denunciar lo que comentaba Patxi sobre la tasa no reinvertida.

Durante la charla también se abordó la cuestión de la mezcla de residuos en los camiones de basura, una preocupación común entre los vecinos que ven cómo su esfuerzo de separación en origen parece deshacerse cuando los camiones recogen diferentes tipos de residuos. José Luis Fernández aclaró que los camiones de carga lateral, como los utilizados en Arganda, disponen de mecanismos para diferentes tipos de carga, por lo que técnicamente no debería producirse mezcla alguna. Aunque reconoció la posibilidad de errores humanos, señaló que ningún contrato de basuras permitiría esta práctica.

En el caso de Arganda los gastos anuales de la gestión de residuos suponen aproximadamente 7 millones de euros anuales con FCC, habiéndose firmado el pasado año un contrato hasta 2035. Dentro de estos gastos se incluyen los derivados del tratamiento y uso del vertedero y limpieza viaria entre otros. Además, quedando pendientes contratos por servicios de recogida de cartón y aceite usado. Para el cálculo de la tasa también se tienen en cuenta ingresos por Ecoembes, Ofiraes y Ropa y Calzado, siendo la parte de Ecoembes una ínfima fracción de lo que podría ser.

Para completar el panorama actual en Arganda del Rey, cabe mencionar que la tasa de basuras fue llevada a pleno el pasado diciembre después del polémico cálculo realizado durante 2025. Pese a las 37 alegaciones presentadas por vecinos, ninguna fue admitida. Esto no ha sido sorpresa, ya que de las 7 presentadas en 2024 solo se admitió una, que bonificaba al 100% a familias en situación de vulnerabilidad por servicios sociales. Esto demuestra una nula aceptación por parte del grupo municipal del Ayuntamiento para aceptar modificaciones.

Entre las alegaciones presentadas para el pleno de diciembre de 2025 por la Asociación Vecinal de la Poveda se planteaban:

  1. Implantar un factor por renta, dado que las familias con mayor capacidad de consumo generan más residuos que las familias en peor situación económica.
  2. Implantar una escala de bonificación en el uso del punto limpio: 5, 10 y 15 usos con una progresividad del 5%, y también mediante el uso de puntos limpios móviles, el servicio de poda y recogida de muebles.
  3. Reducir las bonificaciones a empresas que tienen contratados servicios de gestión de residuos de un 75%. Dichas bonificaciones tendrían que ser repercutidas a los ciudadanos, porque el pago de la tasa, y por ende del servicio de gestión de residuos, tendrá que ser cubierto de algún modo.

Todas estas alegaciones fueron descartadas por diversas justificaciones, principalmente la imposibilidad de poder llevarlas a cabo. A falta de datos de costes medios para el ciudadano de la tasa, nos encontramos al lado de municipios como Rivas Vaciamadrid, que cuentan con el servicio municipalizado conllevando un coste menor y una tasa de reciclaje mucho mayor por sus campañas de concienciación.

Tras el análisis exhaustivo presentado por los ponentes y la revisión de las situaciones específicas en Arganda del Rey, se pueden extraer una serie de conclusiones fundamentales que sintetizan los principales hallazgos y reflexiones de la charla. Estas conclusiones no solo reflejan los problemas identificados en el actual sistema de gestión de residuos, sino que también apuntan hacia posibles soluciones y cambios de paradigma necesarios para avanzar hacia un modelo más sostenible, justo y eficiente.

Partiendo del modelo de consumo insostenible, seguido por deficiencias en la gestión política mediante una falta de transparencia y participación ciudadana, y por parte de lobbys que ralentizan cualquier tipo de cambio.

La necesidad de cambio de paradigma: Se requiere un enfoque más amplio que vaya más allá de las tres “R” tradicionales y reflexionar sobre nuestros patrones de consumo.

Finalizando con alternativas concretas donde es posible implementar medidas como el consumo a granel, local y ecológico, así como sistemas de bonificación más justos y progresivos que tengan en cuenta la capacidad económica de las familias.

La charla dejó claro que la gestión de residuos no es solo un problema técnico, sino también político, social y económico que requiere de una mayor concienciación ciudadana y una voluntad política real para implementar soluciones sostenibles y justas.

Álex Blanes,

miembro de la Asociación Vecinal de La Poveda.

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