La sociedad civil con Cuba frente al bloqueo económico de EE.UU.

Ministerio de Asuntos Exteriores.

A finales de octubre de 2025, la Asamblea General de la ONU, máximo órgano deliberativo de Naciones Unidas, votó de forma abrumadora por el fin del bloqueo económico, comercial y financiero estadounidense contra la isla caribeña. Era la trigésima tercera vez que la ONU ratificaba una resolución similar, desde que en 1962 se iniciara el bloqueo imperialista. En esta ocasión, la resolución por el fin del “embargo” contó con el apoyo de 165 países, 12 abstenciones y tan solo 7 votos en contra: Argentina, Estados Unidos, Hungría, Israel, Macedonia del Norte, Paraguay y Ucrania.

El gobierno de Donald Trump, después de su apoyo a Israel en su genocidio en Palestina; de los ataques a Irán y otros países de Oriente Medio; del ataque a Venezuela y el secuestro de su presidente Nicolás Maduro y la diputada y primera dama, Cilia Flores; parece que ha puesto sus ojos en la Cuba socialista, que se le resiste a EE.UU. desde 1959, a tan solo 380 km de Miami. Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, han redoblado la virulencia del bloqueo económico iniciado con la Administración Kennedy en los años 60 del siglo pasado. En esta ocasión se castiga a cualquier país que intente comerciar petróleo con Cuba, mediante una imposición abusiva de aranceles y otro tipo de amenazas más o menos veladas. La falta de petróleo en la isla del Caribe se traduce en una desabastecimiento de combustible, que repercute en la distribución de alimentos, en las instalaciones sanitarias y en el transporte, entre otros sectores. Se trata pues de un nuevo castigo al pueblo cubano, por mantener su soberanía e independencia de los dictados de EE.UU. para América Latina.

“Rompamos el bloqueo”

El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, expresaba en la ONU, “como se sabe el impacto de este tipo de agresión no es solo económico. Se aplica por diseño, con fría premeditación respecto a su impacto social y humanitario sobre millones de personas”. Por su parte, Francisco Pichón, coordinador residente de Naciones Unidas en Cuba, señalaba recientemente que “el riesgo para la vida de las personas no es retórico; los que sufren primero y más son la gente común, especialmente los más vulnerables”.

En la mañana del domingo 1 de marzo, diversos colectivos, sindicatos y partidos políticos agrupados en los Movimientos Antiimperialistas de Madrid han realizado una concentración frente al Ministerio de Asuntos Exteriores de España. En el comunicado leído en la concentración se pudo escuchar: “Encontramos como el imperialismo está adquiriendo caracteres de un fascismo global que a nivel internacional es más guerra y apropiación de recursos, más gastos en armas y menos en sanidad y educación. Y a nivel local, más censura, más persecuciones y racismo, y más fascistas ocupando las calles. No actuar es cederles espacio, es concederles la victoria; solo cuando salimos a las calles a protestar y oponernos logramos parar su violencia. Frente al fascismo, cuya amenaza global es cada vez mayor, es necesario levantar la bandera de la solidaridad, es momento de que los antifascistas y los antiimperialistas salgamos a defender el internacionalismo, a defender la soberanía de los pueblos, a luchar contra el imperialismo y romper para siempre el bloqueo que ahoga al pueblo cubano”.

Asimismo, las personas organizadoras de la protesta de solidaridad con Cuba destacaron los logros en materia social y las brigadas internacionales del país caribeño por África y América Latina: “Durante décadas, la Revolución cubana ha desplegado una solidaridad modélica con brigadas de médicos y profesores en África y en América Latina. No sin dificultades, la Revolución cubana ha logrado desarrollar su propia vacuna contra la COVID. Ha garantizado una sanidad y una educación universales, gratuitas y de calidad, lo que precisamente hoy destruye el capitalismo, como vemos perfectamente en Madrid. En resumen, la Revolución cubana ha hecho posible un modelo de desarrollo y de relaciones con otros pueblos que es hoy más necesario que nunca. Apoyar a Cuba es proteger la solidaridad internacionalista, la sanidad, la educación, un desarrollo racional y sostenible, la paz sin concesiones, las relaciones con respeto mutuo, es defender la soberanía de los pueblos, es defender un orden justo (…)”.

Las personas concentradas frente al Ministerio de Asuntos Exteriores, alrededor de medio millar, clamaron por la salida de España de la OTAN, contra el aumento del gasto en armamento y mostraron su solidaridad con Cuba, Venezuela, Palestina y los pueblos que a día de hoy están sufriendo los ataques de EE.UU.

No nos engañemos, a Cuba no se la castiga por no tener una democracia liberal representativa, se la castiga para que no pueda desarrollar plenamente un modelo socialista que pueda servir de alternativa para muchos países pobres en América Latina, África o Asia. De hecho, con todas sus dificultades, arrastradas por décadas de bloqueo económico y guerra sucia desde EE.UU., los índices de educación, sanidad y otros factores sociales están muy por encima de los países de su entorno. Por ejemplo, según la UNESCO, la tasa de alfabetización en Cuba está por encima del 99 % y la esperanza de vida entre los 78 y los 80 años. La tasa de alfabetización de Haití, a tan solo 80 km, es del 61 % y la esperanza de vida entorno a los 65 años.

Sin duda, no se trata de ensalzar un modelo de revolución socialista que, sin duda, cuenta con múltiples contradicciones, pero desde luego que es el pueblo trabajador cubano quien debe dirimir su destino, de forma soberana, sin injerencias ni bloqueos imperialistas. En cualquier caso, resulta llamativo que sea EE.UU. quien pretenda erigirse como modelo democrático a seguir, cuando no respeta las resoluciones de la ONU por el fin del bloqueo a Cuba, o cuando te puede volar la cabeza la policía federal ICE si osas solidarizarte con tus vecinos y vecinas migrantes, como ha pasado recientemente en Minneapolis (Minnesota). Cuba representa, en muchos sentidos, la dignidad y la resistencia de un pueblo que pretende hacer de la defensa de lo común un norte para otros países en “vías de desarrollo”.

Alejandro Prieto


Fuentes ONU:

https://news.un.org/es/story/2025/10/1540649


https://news.un.org/es/story/2026/02/1541187

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