
Me propone mi querido Javi que haga una reflexión sobre el amor libre. Comienzo a pensar sobre el tema y busco en la RAE la definición de amor, ya que en mi experiencia es muy importante ponerse de acuerdo en lo que llamamos amor, pues hablando con amigos me he dado cuenta que casi todo el mundo sabe lo que es el amor pero de una manera muy subjetiva.
La primera definición que podemos leer en la Real Academia de la lengua española es: atracción sexual y emocional, hacia una persona con quien se desea emprender una relación afectiva estable .
Pues para empezar, yo no estoy muy de acuerdo con la definición de la RAE, porque uno puede sentir un gran amor por un hijo y ninguna atracción sexual, así que nos estamos metiendo en un jardín… Entonces está claro que la palabra amor cubre muchos ámbitos. Sinónimos de amor son: cariño, pasión, afecto, aprecio etc.
Estaremos de acuerdo en que a pesar de que se pueda utilizar la misma palabra, no es lo mismo amar que tener cariño, tener pasión que tener afecto. La diferencia se debe al matiz que implica la palabra, pero este matiz es muy importante. Por tanto, vamos a acotar la reflexión a lo que servidor entiende por amor libre.
Lo primero que se me viene a la mente es: si el amor no es libre, ¿es amor?
El amor libre, casi por definición, no tiene imposiciones, no tiene, a priori, normas. No está encorsetado más allá de lo que las personas implicadas en una relación deciden, libremente, las reglas del juego. Dichas reglas no están establecidas previamente, por tanto las posibilidades de la forma en que se va a cristalizar una relación basada en el amor libre son infinitas.
Si tenemos en cuenta que a lo largo del tiempo estos acuerdos pueden variar, cambiar, caducar, etc. el espectro que se nos abre es mayor que el infinito, si esto fuera posible.
Cuando amas a alguien se supone que quieres su felicidad y eso puede chocar y mucho con nuestras expectativas en cuanto a lo que queremos en una relación.
El amor libre implica una buena dosis de coherencia, ya que no habrá que esperar de nuestra pareja lo que no somos capaces de hacer nosotros. No te voy a pedir fidelidad cuando yo no estoy dispuesto a ser fiel.
También implica tener un profundo autoconocimiento pues es muy fácil caer en tópicos y pensar que se es capaz de afrontar situaciones que cuando se hacen realidad no somos capaces de manejar como pensábamos, en un mundo ideal nuestro, tan eficientemente. Uno pude creer que ver a su pareja mirar con ojitos a otro o a otra no le va a importar, pero… ¿seguro?

El amor libre me parece algo muy bonito como idea pero muy difícil, no imposible, de poner en practica. Creo que requiere mucha madurez por las partes implicadas y también mucho amor para poner por delante de uno mismo a la persona querida, su bienestar, su placer…
Creo imprescindible hablar con el corazón y poner muy claras las bases de lo que para la relación va a ser importante y lo que no.
Lo de amor libre suena bien porque suena a poder tener sexo libremente y con múltiples parejas, tríos, cuartetos, etc.
Amor libre es el que cada cual, libremente, decide tener con su pareja, parejas, trío, etc. con unas reglas aceptadas por todas las partes implicadas.
Amor libre puede ser perfectamente una pareja tradicional, entiéndase heterosexual y fiel en el sexo, cuando ambos se sienten cómodos y felices llevando así su relación.
Para finalizar recordar que las reglas que al principio sirvieron, quizás con el paso del tiempo ya no son útiles y no pasa nada, si hay que sentarse y hacer los ajustes necesarios para seguir amando, pues se hacen. El amor nos tiene que hacer sentir libres y no atados.
Rodrigo Ruiz
Ilustraciones digitales de R.R.
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