
Llevo a rastras una pena
que me roba la alegría.
Una tristeza infinita
me acompaña noche y día.
El dolor no es por los muertos,
es angustia por los vivos,
cuando haber sobrevivido
más que suerte es un castigo.
Sobrevivir con congoja,
con la herida inoportuna
de saberse afortunado
cuando no existe fortuna.
De pensar que por tu lado,
dejando una estela fría,
pasó y no sé detuvo
y te perdonó la vida.
Puso sus garras en otros,
tú no fuiste el elegido.
Debes seguir tú camino
aunque ya irás siempre herido.
Muerte siempre victoriosa,
tranquila y agazapada,
cuando pierdes la paciencia
tú crueldad es ilimitada.
Teñiste de negro luto
a todos los corazones.
Tiradas en la cuneta
alegrías e ilusiones.
Muerte búscate la vida
lejos de la juventud.
Sabemos que siempre ganas
pero cambia de actitud.
¿Quién te programó malvada?
¿Quién te proyectó perversa?
¿Quién te eligió para dar
el fin a nuestra existencia?
Otra batalla has ganado
y me has cubierto de pena.
Vida, no sueltes mi mano.
Te quiero de compañera.
Jovior Villegas
–
Fotografía La Petirroja

Un poema sombrío inspirado en en el choque de trenes en donde viajaban ilusiones de ida y vuelta.