
Feliz noche de paz, amor y consumismo.
Creyentes y ateos brindan por lo mismo.
Dejando a un lado religiones
aferrándonos a tradiciones.
Brindamos por ellas,
por las que no están,
por las que vendrán.
Adornamos árboles de plástico,
con espumillón
y regalos plastificados.
Plastificamos regalos
en forma de sonrisas
colores de Coca-Cola
y dinero de plastilina.
Llenando nuestras mesas
de espaldas a la pobreza y miseria política, económica y social.
Brindamos por ellas,
por las que no están,
por las que vendrán.
Alzamos nuestras copas de plástico,
en casas que no son nuestras.
Por las que no están,
por las que vendrán.
Apostamos juntos
boletos perdidos.
Entre ilusión y confusión
anda el juego.
Encendiendo velas
para decorar mesas.
Encendiendo velas
para encender poblados de años sin luz.
Estoy a un vuelco
entre encender o incendiar.
¿He de aprender,
prendar o prender?
Tápame los ojos para no ver,
solo la rendija
de sueños,
ilusiones
y deseos.
Brindemos por lo banal,
por lo etéreo.
Indeleble Munay
