“El imperio de los dragones”, una de romanos en el Extremo Oriente

Editorial Mondadori

A veces uno busca evadirse y entretenerse con la literatura, sin más. En tal caso, las novelas históricas de autores como Valerio Massimo Manfredi suelen cumplir el objetivo propuesto. En este caso, el arqueólogo y escritor italiano, especializado en el Mundo Antiguo, nos sumerge en una ficción histórica del siglo III, cuando un grupo de soldados romanos, escolta del emperador Valeriano, acaban presos en la Persia de Sapor I. La aventura continuará hasta dar a parar con los legionarios en el Imperio del Centro, es decir, China. La novela resulta entretenida e interesante, precisamente por desplazar el foco de atención de Occidente a Oriente.

Para cualquier lector europeo suele ser habitual, si gusta de la novela histórica, adentrarse de una u otra manera en el Imperio romano y sus mil y una aventuras, tramas o guerras. Lo que plantea Manfredi en esta ocasión es la posibilidad, que históricamente se baraja como posible, de que soldados romanos llegaran por necesidad, huyendo de alguna derrota en las batallas contra los partos, hasta tierras de China. En el siglo III, China era un imperio más grande y en muchos aspectos más avanzado culturalmente que el Imperio romano. Como occidentales nos resulta un tanto raro, e incluso ajeno, imaginar un mundo multipolar, con otros centros de saber y poder tan importantes o más que los que se hayan dado en Occidente. Tal es la miopía del etnocentrismo europeo, que aún hoy sigue pujando con fuerza en las cabezas de muchas personas. De ahí a visiones imperialistas o supremacistas en ocasiones hay una delgada línea fácil de traspasar.

Massimo Manfredi, profesor de universidades como la Sorbona de París o la Bocconi de Milán, contrapone la cultura latina del Mare Nostrum, con la del gran imperio chino, de la dinastía Han. Si los romanos hacen gala de la disciplina y la virtud, como ejes de conducta ejemplares, los chinos que aparecen en la novela, mostrarán una mayor conexión entre el cuerpo, la mente y el espíritu, a través del taoísmo de Lao Tse. Los romanos mostrarán la fortaleza de su falange de escudos y lanzas. Los chinos la peculiaridad de sus artes marciales, que convierten a cada guerrero o guerrera, en un arma mortífera difícil de defender. En China ya utilizaban el papel, la pólvora y la acupuntura, dentro de un sistema médico mucho más avanzado que el occidental.

Ambos imperios muestran un poder centralizador, con fronteras bien definidas y en jaque por la presión de los “bárbaros”, aunque en la novela aparecen los dos mundos en plena crisis interna, con luchas intestinas por el trono. El territorio que los separa, correspondiente en gran medida a Persia, se presenta sin embargo como un poder despótico y menos culto, sin pararse a mostrar mucho el porqué de tales argumentos.

China siglo III d.C.

La novela, que recordamos que es de ficción, aunque con cierta base histórica, es una trama de aventuras, donde el comandante de los romanos, Marco Metelo Aquila, se pondrá al servicio del legítimo emperador de China, que ha perdido su poder tras ser retenido en Persia contra su voluntad durante varios años. Al servicio del joven príncipe chino, participará en las luchas por unificar el Imperio oriental, dividido en tres reinos en aquella época. Por el camino conocerá a Yun Shan, personaje femenino de gran fuerza y peso en la novela, que hace de contrapunto a un elenco de protagonistas mayoritariamente masculino. Para nuestro gusto este es uno de los puntos débiles de la novela, al presentar un mundo demasiado varonil, con pocas protagonistas femeninas.

Me gusta el camino del héroe que atraviesa Marco Metelo. Como suele ocurrir en las narraciones clásicas, el protagonista o héroe sobrevive a una gran tragedia, que no vamos a desvelar en estas páginas, y a lo largo de la trama va gestando, con mucho esfuerzo y vicisitudes, su nueva vida. Como la vida misma, cuando el héroe supera las adversidades que se va encontrando, va generando un nuevo poder personal, que sin embargo no necesariamente le lleva a conseguir los objetivos que inicialmente se había marcado. Como la vida misma, suele ser habitual que tras una gran debacle y una recuperación posterior, los objetivos finales no suelen coincidir con los que inicialmente nos propusimos para comenzar a recomponernos. Como diría el filósofo estoico, Séneca, “el destino guía a quien lo acepta y arrastra a quien lo rechaza”. La sabiduría quizá esté, precisamente, en saber interpretar lo que el destino nos está marcando en cada momento como el camino más adecuado.

La novela además, muestra cierta similitud, salvando las distancias, claro está, con el mundo actual, con el Imperio de EE.UU. en clara decadencia en Occidente, y una China cada vez más poderosa en Oriente. Dos modelos económicos, pero también culturales, que hunden sus raíces en historias paralelas, cuando no contrapuestas. Mientras EE.UU. se puede considerar descendiente del imperialismo europeo, China se erige como un poder milenario en el Extremo Oriente, a pesar de sus cambios políticos a lo largo de los siglos. Llama la atención como bajo la hegemonía del Partido Comunista Chino, el país asiático se ha convertido en una potencia de primer orden, combinando un capitalismo de Estado con un fuerte sector público y una visión mucho más colectiva de la sociedad, para mal o para bien, de lo que representa el individualismo neoliberal del que hace gala EE.UU.

Volviendo a Valerio Massimo Manfredi, decir que su literatura resulta fácil de leer, entretenida y formativa en muchos aspectos del Mundo Antiguo. Ahora bien, se nota la querencia del autor por el Imperio romano y su legado cultural y civilizatorio, que en líneas generales se presenta como positivo. En estas páginas de La Petirroja hemos hablado en ocasiones de otros pueblos como los celtíberos, que en la Iberia prerromana habitaban estas tierras que ahora llamamos España y Portugal, y con los que nos sentimos más identificados que con Roma y sus legiones. Pero eso es otra historia, así que sin más, cerramos esta atípica reseña literaria sobre “El imperio de los dragones”. Una novela de ficción histórica entretenida… una de romanos, en China. Si les picó la curiosidad, búsquenla en la biblioteca pública, no la compren.

Javi Prieto Sancho

Imperio romano, siglo III d.C.

Artículo sobre los pueblos celtíberos:

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