
Para los amantes de los juegos de mesa modernos, el Karuba es un muy buen juego familiar de la editorial Haba. Pero hoy vamos a jugar con su hermano menor, el “Karuba junior”. Se trata de un juego orientado a los pequeños y pequeñas de la casa. Pueden jugar solos entre los 4 y los 8 años o como es el caso en nuestra casa, con hermanas mayores y adultos. A ver, lógicamente la experiencia de juego la van a disfrutar más las peques. Para los mayores ya está el Karuba (a secas), del cual ya hablaremos en otra ocasión.

La dinámica de juego es sencilla. Tenemos tres exploradores que llegan a una isla y tienen que hacer senderismo por caminos en mitad de la jungla. Para ello vamos levantando losetas y vamos construyendo el laberinto de caminos que exploraremos. ¿Y qué buscamos? Pues tesoros. Formamos un equipo y nuestra meta es conseguir los tres cofres del tesoro que esconde la frondosa vegetación, antes de que nos pillen los piratas que se otean en el horizonte. Se trata pues de un juego cooperativo, en el que ganamos o perdemos todos y todas.
Dentro de las losetas podemos encontrar caminos, que vamos colocando como buenamente consideremos para seguir avanzando en nuestra búsqueda; tesoros, que son nuestra meta; tigres, que nos bloquean los caminos; o el barco pirata, que nos indica el número de casillas que avanza el galeón hacia la isla. Cuando los piratas llegan a la costa, si no hemos conseguido colocar nuestros tres exploradores en los tres cofres del tesoro, habremos perdido la partida. Pero cada juego es corto, unos 10 ó 15 minutos, como mucho, y siempre podemos volver a empezar. De hecho, lo más normal es que las peques pidan una y otra y otra partida en la misma tarde. Ojo, también hay que saber parar esta dinámica para no quemar la experiencia de juego.

Jugar a juegos de mesa con nuestros pequeños y pequeñas desarrolla, entre otras habilidades, la concentración, cultiva la paciencia y el respeto a normas lógicas para que el juego tenga sentido y sea divertido. También potencia su capacidad de raciocinio, la elaboración de estrategias y la toma de decisiones, así como su habilidad lingüística y matemática, su capacidad de aceptar la frustración por la derrota, su espíritu de superación ante cada reto y la sociabilidad de divertirse en un acto grupal y no mediado por pantallas. Sentarse alrededor de una mesa, niños, niñas, jóvenes y personas adultas, en un acto lúdico, difumina las jerarquías que por edad y experiencia vital se dan en un grupo y nos iguala en un acto que puede convertirse en una aventura que nos invita a volar con nuestra imaginación lejos de la cotidianidad del día.
Si tienen peques en casa, la editorial Haba tiene una oferta muy interesante de juegos de mesa infantiles. Los materiales que utiliza son buenos y cuidan los detalles. El precio no suele ser un impedimento, ya que lo más normal es que lo que paguemos se amortice con creces con las partidas y horas que pasaremos jugando y aprendiendo con nuestros canijos y canijas. Pero vamos, que toda esta parrafada que me he soltado se resume en una pregunta y una respuesta:
-¿Qué te parece el Karuba junior, Naya (6 años)?
– Me ha encantado, papá.
Pues eso, a seguir explorando, ¡jugones!
JPS

