Entre 2.000 y 3.000 personas se han manifestado desde Atocha a la Plaza de Jacinto Benavente, en Madrid, en solidaridad con las 6 sindicalistas del caso La Suiza. Estas personas, 5 mujeres y un varón, han sido condenadas a 3 años y medio de cárcel cada una y a pagar una indemnización de 125.000 euros a raíz de su participación en un conflicto laboral en Gijón (Asturias).
Una trabajadora de una pastelería llamada La Suiza acudió al sindicato local de CNT para asesorarse y buscar apoyo contra los abusos empresariales que estaba sufriendo: impago de horas trabajadas, acoso… El empresario se negó a buscar una solución dialogada y empezaron las protestas sindicales, con reparto de panfletos, pancartas frente al negocio y piquetes informativos. Las acciones de protesta se engloban dentro de las libertades y derechos sindicales de cualquier trabajador u organización obrera, sin embargo, una interpretación judicial retorcida y polémica desembocó en una condena por “delito de coacciones graves”.

Otra vez el poder judicial en entredicho por defender, a ojos de muchas personas, los intereses particulares de individuos con poder político y económico y no la “Justicia”. En la manifestación se coreaba, “vergüenza me da, sindicalistas a prisión y corruptos en la calle”.
Según denuncia el sindicato CNT, la condena es injusta ya que supone “un atropello a los derechos fundamentales de la clase obrera y criminaliza acciones tan comunes como desplegar una pancarta y repartir panfletos”.
El meollo del asunto es que esta sentencia supone, en la práctica, la condena de toda movilización social que abogue por un sindicalismo de calle y acciones tradicionales de lucha obrera como el reparto de panfletos, los piquetes informativos o campañas públicas de denuncia de los abusos patronales. Los derechos y libertades de nada sirven en el papel si no se pueden ejercer en la práctica. Por tanto, conseguir dar la vuelta a la situación y que las trabajadoras condenadas no entren en prisión y obtengan su libertad es un reto para todo el movimiento obrero que en este país aspira a una sociedad más libre y con mayor justicia social.

Bajo el lema “¡Hacer sindicalismo no es delito!”, miles de personas en Asturias y en toda España están desarrollando desde hace años una lucha social por la libertad de las 6 de la Suiza. Muchas personas somos conscientes que las mejoras en las condiciones de la clase trabajadora son el fruto de múltiples esfuerzos y acciones, de personas anónimas que han hecho de la solidaridad algo más que una bonita palabra.
Conseguir la libertad de las 6 de la Suiza es defender los derechos y libertades de los trabajadores y trabajadoras de este país. Que la solidaridad no pare…
Alejandro Prieto

Lecturas recomendadas sobre el caso:
https://www.lamarea.com/2024/06/27/quien-es-quien-en-el-conflicto-de-la-suiza/

