“Mujeres en guerra” en la biblio de Morata

Llega la navidad y hablar de guerra parece que no pega. Pero así somos aquí, La Petirroja es una revista diferente a los medios de comunicación de masas. En Ucrania, en Dombás, en Gaza, Palestina, Líbano… miles de personas estas semanas se enfrentan al frío, al hambre, al éxodo forzado, a la muerte y la guerra. Hombres, mujeres, ancianos y ancianas, niños y niñas, porque las malditas guerras y los malnacidos que las orquestan y dirigen no tienen escrúpulos en seguir haciendo dinero con la muerte o llevando adelante sus planes políticos por encima de los Derechos Humanos.

Estos días cogimos prestado en la biblioteca de Morata de Tajuña un cómic para adultos ambientado en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Se trata de nueve historias sobre mujeres reales que vivieron, sufrieron y lucharon en la contienda. El guión de los relatos corre a cargo de Emilio Balcarce y el arte de las viñetas es de Gastón Vivanco y Fabián Mezquita, todos ellos argentinos.

¿Por qué queremos destacar estas historietas? Pues primero porque nos ha resultado entretenido y además formativo, ya que nos acerca a un punto de vista de la guerra que no se trata habitualmente. La mujer en la guerra suele ser vista como una víctima, en general, pero aquí Balcarce se acerca a nueve féminas desde un enfoque empoderado de personas que logran situarse por encima de sus circunstancias, encarándolas. Entiéndase bien, por supuesto, todas ellas sufren la guerra y en ese sentido son víctimas. Pero también son luchadoras, cada cual a su manera, y así todas ellas muestran un espíritu de superación y heroísmo que las abre las páginas de la Historia y el respeto de sus paisanos y paisanas.

Mujeres reales, que existieron, que lucharon, que vivieron momentos duros, llenos de odio y dolor, como el que algunos se empeñan en traer de nuevo a la historia:

Mujeres como la francotiradora soviética Masha, que incluso se sobrepuso a una violación de sus propios “camaradas” de armas, porque la guerra da alas a los canallas, sin distinguir su bando. También luchadoras del Ejército Rojo, María Vasilievna Octiabriskaya y Aleksandra Grigoryevna Samusenko, que al mando de sus tanques T-34 se convirtieron en una pesadilla para los nazis y un orgullo para sus compañeros.

Ivette es una mujer que sufrió la esclavitud sexual por parte de los alemanes ocupando su pueblo de Caen (Francia) y, sin embargo, en momentos tan terroríficos, encontró el amor con un soldado americano y sacó adelante su embarazo en medio de la desolación.

La norteamericana Virginia Hall se convirtió en una agente secreta indispensable en las labores de espionaje y sabotaje a los nazis en la Francia ocupada. Mujer de una voluntad indomable, condecorada por los gobiernos de Francia, Gran Bretaña y EE.UU. al final de la guerra. El presidente Truman quiso orquestarla una ceremonia pública de reconocimiento a su labor y ella prefirió un acto íntimo y austero. Valor y humildad.

En la guerra de guerrillas escandinava contra la Alemania de Hitler todavía hoy se recuerda a la partisana Ragna, como era conocida por sus compatriotas. Hasta el general alemán al mando de Noruega, Nikolaus Von Falkenhorst, mostró su admiración y respeto ante el valor y la osadía de la guerrillera.

La japonesa Hiriko se convirtió en heroína a su pesar cuando su ciuadad de Hiroshima quedó arrasada por la bomba atómica lanzada por el ejército yanqui. Conocida como la “madre de Hiroshima”, tras la hecatombe, estando ella embarazada y habiendo perdido a toda su familia en la explosión, se dedicó a recorrer la destrucción para llevar a niños y niñas supervivientes al único hospital que quedó en pie. Una historieta durísima, fiel reflejo de que la mayor víctima de la guerra es la población civil.

No hemos desgranado todas las historias, pero se pueden hacer una idea. Por ponerle un par de pegas… Desde el punto de vista formal, el tipo de letra es a mi gusto demasiado pequeño y si sufres “vista cansada” te costará. También que relata una historieta de una aviadora nazi que nunca se arrepintió de su pasado. Aunque en el libro le dan un enfoque interesante, pues es verdad que el “heroísmo” no solo se encuentra en el “lado bueno de la Historia” y ponen el contrapeso del horror del genocidio que ayudó a defender. A nuestro entender el libro sería más digno sin esta historia, pero ahí se queda el debate abierto, a juicio de cada lector y lectora, que en La Petirroja somos de opinar, pero no de juzgar.

Lo dicho, también en navidad, ¡malditas las guerras y malditos los que se lucran con ellas!

Javi Prieto Sancho

2 comentarios

  1. Fernando Ruiz

    Muy interesante,es verdad que no se ha dado mucho protagonismo a la mujer en la guerra,y con bien relata el libro en muchos casos tuvieron su papel importante,yo si he visto más de una película en que tienen algo de protagonismo,pero pocas dedicadas íntegramente al papel que desempeño la mujer y hay muchos ejemplos.
    Muchas gracias Javi por tus artículos,espero el siguiente.

  2. Javi

    A ti por tu lectura y tus reflexiones, Fernando.

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