
Kakunoshin es un ronin, un samurái sin señor, que vive junto a su hija en una situación económica muy precaria en Edo. El samurái viene de un dominio feudal en el que contaba con el respeto y el favoritismo de su señor, hasta que una conjura en su contra le hunde su reputación intachable de fiel servidor. Años después de su exilio, otra conspiración en contra de su honorabilidad le pone en el camino de encontrar a los culpables de la trama que acabó con su vida pasada y con la desgracia familiar aparejada.
La película japonesa de 2024 está dirigida por Kazuya Shiraishi y protagonizada por Tsuyoshi Kusanagi, Kaya Kiyohara, Taishi Nakagawa y Eita Okuno entre otros. La cinta cuenta con una belleza visual propia del arte oriental, un ritmo pausado ajeno al cine occidental y unas escenas de acción que irrumpen con la fuerza de una gran piedra tirada sobre un lago en calma. La trama es profunda y entretenida y el hilo conductor a través de las partidas al juego del “Go” de sus personajes, resulta sumamente original.
Cierto es que “El camino del samurái” quizá defraude a los amantes de la sangre y las espadas, pues aunque hay de lo uno y de lo otro, la acción está contenida y subordinada a la historia. Creemos que refleja mejor el espíritu samurái que otras grandes producciones que han abordado el tema desde tierras occidentales. En ocasiones caemos en el absurdo de creer que todos los samuráis eran personas intachables, con un honor inquebrantable y ajenos a cualquier comportamiento deshonesto. Sin embargo, la misma existencia del “Bushido” o camino del guerrero, del bushi, nos deja bien claro que dicho código pretendía aleccionar y corregir conductas que se consideraban no adecuadas en este colectivo social. La mentira, la traición, las conspiraciones estaban a la orden del día entre los distintos clanes feudales y la película que hoy reseñamos es el camino particular de una persona que decide asumir las consecuencias negativas de su caída en desgracia, desde los parámetros del “Bushido”.
“El camino del samurái” también da una preponderancia femenina bastante notable a la figura de la hija, Kinu, que realiza su propia elección personal de honorabilidad para salvar la figura de su padre. Kinu se verá envuelta en una difícil situación, teniendo que renunciar a su libertad por el bien familiar, en un contexto en el que las mujeres sufren una discriminación social evidente.
Película de gran belleza, ritmo pausado y trama original y bien hilada. A nuestro juicio reúne los mimbres suficientes para convertirse en un clásico moderno de las películas japonesas de samuráis, las cuales tienen poco que ver con los estereotipos occidentales sobre el tema.
Asimismo, “El camino del samurái” supone una ventana a la profundidad de las contradicciones del alma humana, atrapando a sus personajes entre las circunstancias, la dificultad de las elecciones vitales y la fidelidad a los propios principios y valores.
Javi Prieto Sancho
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