Bodhidharma es un personaje histórico del siglo VI después de Cristo según nuestra cronología occidental. Mientras Europa entraba en su larga Edad Media, tras la caída del Imperio romano de Occidente, este monje budista hindú peregrinaba hasta China para expandir sus creencias filosóficas. El budismo puede considerarse una filosofía y una religión no teísta, puesto que no tiene un dios al que adorar o en el que creer. Personas de diferentes creencias políticas y religiosas encuentran en sus prácticas espirituales formas de elevar su autoconsciencia, su equilibrio interior y su bienestar general, como por ejemplo la meditación. Bodhidharma, nombre en sánscrito, es llamado también Pinyin en China o Daruma en Japón. Su desarrollo del budismo le llevará a crear la filosofía Zen (utilizando la terminología japonesa).
Bodhidharma también es conocido y respetado entre muchas personas que practican artes marciales, pues se considera que introdujo, fundó o desarrolló (según qué fuentes consultes) el kung fu en el monasterio de la región china de Shaolín, donde se estableció. La práctica de la calistenia o ejercicios físicos con el cuerpo y de artes marciales, al parecer, era considerada por el fundador del zen como una actividad fundamental para mantener el cuerpo, la mente y el espíritu de los monjes sanos, tras largas jornadas de meditación.
Según la tradición budista, Daruma (Bodhidharma en japonés), de complexión fuerte, pobladas cejas y barba, introvertido e incluso algo hosco, alcanzó la iluminación tras nueve años de meditación en la cueva de una montaña. Cierto o no, el caso es que sus enseñanzas coinciden en gran medida con otros filósofos del periodo clásico en Occidente. Hay autores que consideran que el trasvase filosófico entre Oriente y Occidente fue posible gracias a la difusión de las ideas que llevaron a cabo innumerables peregrinos, comerciantes y viajeros e incluso al imperio militar multicultural conquistado por Alejandro Magno, desde su Macedonia natal en el mundo heleno, hasta la península índica.
Entre las enseñanzas de Pinyin (Bodhidharma en chino) se puede mencionar el aceptar nuestro sufrimiento como resultado de nuestro karma, es decir, de las acciones pasadas; aceptar la realidad que vivimos con ecuanimidad o templanza de ánimo; controlar nuestra ansiedad y practicar las seis perfecciones búdicas.
Las seis perfecciones son actitudes y estados mentales que deberíamos cultivar para favorecer nuestro camino hacia un mayor bienestar espiritual, que los budistas entienden como liberación e iluminación. Estas seis perfecciones serían: la generosidad, la autodisciplina ética, la paciencia, la perseverancia, la concentración y la sabiduría. Las seis perfecciones serían el antídoto contra actitudes erróneas y malsanas como la avaricia, la ira, la pereza… Como ven, les sonará como camino moral o ético, no necesariamente religioso, que con otras palabras también plantean otras escuelas filosóficas, aunque con matices claro está.
Se atribuye a Bodhidharma la historia de cuando un príncipe le dijo lo mucho que había mandado construir y hacer por la extensión del budismo y que si eso le facilitaría llegar a la iluminación. El monje, le respondió que de ninguna manera, pues con sus obras solo estaba buscando acumular méritos, pero no estaba practicando las virtudes buscando su desarrollo personal.
Sea leyenda o no, lo que nos ha llegado de su vida es, como en la de muchas personas consideradas sabias, el fiel reflejo de una personalidad cultivada, contradictoria para sus contemporáneos, no plegable a los mandamases de su tiempo, armónica con su entorno natural, austero, silencioso, que da importancia a la práctica física y a la meditación, ajena a los juicios ajenos. Se me viene a la mente la figura de Sócrates y sus enseñanzas, en el siglo V a.C., que sería precursor y modelo para otras escuelas filosóficas helenas posteriores como el estoicismo. Quizá el poso cultural en el que se desarrolló Bodhidharma en la India, antes de partir a China, también estuviera influenciado por este sabio griego y otros pensadores, cuyas ideas viajarían con las huestes de Alejandro Magno. No es improbable, pues Aristóteles, discípulo de Platón, que a su vez fue discípulo de Sócrates, fue maestro de Alejandro. En fin, no son más que elucubraciones mías, reflexiones al calor de un dibujo que me ha apetecido hacer esta tarde de descanso. Espero que les haya entretenido si han llegado con su lectura hasta aquí.

A Bodhidharma también se le atribuye el aforismo, “muchos conocen el Camino, pero pocos son los que lo transitan”.
Javi Prieto Sancho


Pues si,me ha entretenido y mucho.
La verdad que da que pensar,nos cuesta sabiendo cuales son las seis perfecciones ,que otras religiones también tienen,el llevarlas a la práctica,alguna si ,con matices , pero a la mínima volvemos atrás.
Creo que hay que autovalorarse y ver en qué fallamos a ver si nos corregimos.
Muchas gracias Javi y que continúes escribiendo y por lo que veo también con el dibujo.
Gracias a ti también por tu lectura y tu comentario, Fernando.