Sobre el macroproyecto de la planta de Biogás en Belmonte de Tajo

Las vecinas y vecinos de Belmonte se Tajo han realizado una segunda concentración en la Glorieta Puerta de Valencia de su pueblo para protestar por el proyecto de construcción de una macroplanta de Biogás que, susceptiblemente, se situaría a pocos kilómetros de su municipio, en concreto en el límite entre Belmonte y Villarejo de Salvanés.

Los vecinos de estos territorios se han unido bajo la plataforma “Stop Biogás Belmonte de Tajo” para intentar con todas sus fuerzas paralizar este proyecto, porque como ellas mismas dicen es la historia de siempre: “la gente unida defendiendo lo que es suyo, frente a quienes deciden desde lejos”.

Con cánticos y proclamas tales como “Belmonte no se vende, Belmonte se defiende” o “Belmonte despierta, la mierda está en tu puerta”, pretenden involucrar a los vecinos de la comarca y mostrar una realidad que tiene más que ver con un modelo especulativo que con una necesidad adaptada al territorio: otro ejemplo más de greenwashing.

¿Qué es una planta de biogás?

La plataforma explica que se trata de una gran instalación industrial que trata residuos orgánicos (basura, estiércol, restos de animales, lodos de depuradora…) para producir gas metano. Genera malos olores, gases tóxicos, camiones continuos y ruido, y puede contaminar el agua y el suelo de la zona.

Este gran proyecto podría cambiar radicalmente el paisaje de la zona.

Además las plantas de biogás producen sulfuro de hidrógeno y amoníaco, y pueden causar dolor de cabeza, mareos, problemas respiratorios e irritación de ojos y garganta. Las personas mayores y los niños son los más afectados. Además despiden malos olores que llegarían al pueblo.

Este tipo de proyectos consisten en procesar residuos, por lo tanto, y ya que es un macroproyecto no adaptado a la realidad de la zona, serán residuos traídos de otros lugares en grandes camiones, aumentando el ruido, el polvo, etc.

Durante el proceso de tratamiento de residuos, dudan de que no se produzcan lixiviados (líquidos que se forman cuando el agua pasa a través de esos residuos sólidos, y arrastra con ella sustancias disueltas o suspendidas).

Estos ”jugos” podrían filtrarse al subsuelo y contaminar el terreno y las aguas de los acuíferos o el río, en definitiva, un temeroso impacto al medioambiente irreversible durante décadas.

Belmonte dice NO

Ninguna persona quiere vivir cerca de una planta de estas características. Si se instala, el valor de las casas y tierras del pueblo se verá perjudicada, sin contar con los proyectos de vida que destruye.

Por eso, desde hace tres semanas se están concentrando y recogiendo firmas que puedan hacer retroceder esta decisión y apelando directamente al ayuntamiento para que ponga cartas sobre el asunto.

El proyecto presentado ocuparía una superficie en torno a las 92 hectáreas de territorio y procesaría 140 mil toneladas de basura.

Ya han realizado dos concentraciones, el 24 de abril y el 1 de mayo, y las próximas para los días 8 y 15 de mayo. Una de las propuestas que plantean es que desde el consistorio se elabore una ordenanza municipal sobre medio ambiente que regule este tipo de planeamientos en la que puedan ampararse.

Entre tanto, la intención es seguir manifestando su descontento y movilizar a más pueblos de la zona que podrían verse afectados por este tipo de macroindustrias.

La realidad es que el Sureste de Madrid es una de las zonas más castigadas de la comunidad: incineradoras, vertederos, industria minera, cementera, macroproyectos fotovoltaicos, y desde las instituciones no se está teniendo en cuenta el sentir de los territorios, sus proyectos de vida.

A esto se suma una presión ambiental acumulativa que deteriora la calidad del aire, del suelo y del agua, así como el aumento del tráfico pesado y del ruido, con impactos directos en la salud de la población. Además, se profundiza en un modelo de desigualdad territorial en el que determinadas zonas asumen los costes ambientales de un desarrollo no planificado ni escalado a las necesidades reales, lo que genera una clara sensación de injusticia.

Puedes seguir a la plataforma en Facebook: stopbiogas belmonte de tajo

Mónica Diez

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