
Hace unas semanas, conversando con un compañero comunista, trabajador jubilado de una fábrica, decía que “la izquierda lleva en crisis décadas, desde que se cayó la URSS y desde que desaparecieron las grandes fábricas donde se concentraban cientos, miles de trabajadores y trabajadoras y era más fácil identificar al opresor, el patrón, los dueños”. En cierto sentido el compañero tenía gran parte de razón. Quizá desde finales de los 70 del siglo XX, el movimiento obrero y la izquierda en general viven en un perpetuo retroceso, roto esporádicamente por honrosas excepciones, como el zapatismo en Chiapas en los años 90, el confederalismo democrático en Kurdistán, los movimientos progresistas de América Latina, la resistencia feminista a nivel global o los movimientos de indignados de principios del siglo XXI. Sin embargo, el capital y el auge de la extrema derecha a nivel planetario, están ganando la partida al mundo del trabajo. Esa es nuestra opinión.

No se trata de hacer teorizaciones derrotistas, sino de encuadrar la realidad tal cual se nos presenta, para desde ahí poder analizar la realidad de forma más coherente y promover alternativas locales que vayan generando otro mundo posible. No renunciamos. No nos rendimos. Y en esas está el movimiento obrero actual, en España, en Madrid, en nuestros barrios y tajos. Reinventándose, reconociéndose. Estas semanas las calles y plazas de Madrid están siendo el altavoz de un movimiento huelguístico que se ha logrado articular por cientos, miles de trabajadoras, diseminadas en multitud de centros de trabajo a lo largo y ancho de la Comunidad de Madrid. Hablamos claro está de las educadoras infantiles y su huelga indefinida desde el 7 de abril y con huelga estatal en el horizonte para el 7 de mayo.

Podríamos decir, volviendo a nuestro compañero comunista de la fábrica, que el proletariado se ha quitado el mono azul y se ha puesto goma en el pelo y camiseta amarilla. Esa es una de las caras más visibles del movimiento obrero y sindical actual. Las trabajadoras de las escuelas infantiles, agrupadas una minoría en sindicatos de clase y otras tantas en la Plataforma Laboral Escuelas Infantiles (PLEI) están dando una lección de acción directa desde lo local, de autoorganización y de extensión del movimiento a través de la huelga, las manifestaciones y concentraciones y la presión a las administraciones públicas: Comunidad, pero también gobierno del Estado y ayuntamientos.

Previo al primero de mayo, el movimiento de las educadoras en huelga ha estado desarrollando concentraciones en diversos municipios madrileños: Arganda, Rivas-Vaciamadrid, Alcalá de Henares, Torrejón de Ardoz… y para la semana que entra, están previstas más concentraciones, en Aranjuez, San Fernando de Henares… También las camisetas y pancartas amarillas estuvieron presentes en el 1º de mayo interseccional que recorrió las calles del barrio de Arganzuela, desde el Puente de Toledo en Marqués de Vadillo, hasta el barrio de Lavapiés.
Manifiesto de las docentes en huelga en Torrejón de Ardoz

“El siete de abril se encendió la llama de la lucha por la primera infancia. Una lucha que llevaba demasiado tiempo dormida, mientras nuestras condiciones —y con ellas las de la infancia— no dejaban de empeorar.
Ratios que no nos permiten atender como se merecen a los niños y niñas.
Salarios que nos empujan a la precariedad y a la dependencia económica.
Un estrés laboral que nos enferma.
Y una falta de recursos para el alumnado con necesidades educativas especiales que es, sencillamente, inadmisible.
No se puede seguir normalizando esta situación. Por eso estamos aquí hoy.
En esta lucha estamos todos y todas: las familias que hoy nos acompañáis no solo apoyáis la mejora de nuestras condiciones laborales, estáis defendiendo el respeto y la dignidad de la primera infancia.
Gracias por estar, por sumar, por formar el mejor equipo posible.
Hoy lo decimos juntas y juntos: ¡hasta aquí!
¡Basta ya! Dignifiquemos la importancia de la primera infancia y de todas las personas que formamos parte de ella. Nosotras lo merecemos, pero los niños y niñas, aún más.”
La lucha de las educadoras y el apoyo popular han conseguido en Torrejón que el Ayuntamiento firme una moción apoyando las reivindicaciones obreras, dirigida al ministerio de Educación y a la Comunidad de Madrid. La movilización profesional y vecinal ha sido determinante para conseguir el respaldo de los partidos políticos locales de PSOE, Más Madrid y PP.
Manifiesto de escuelas infantiles de Alcalá de Henares

Del comunicado de la concentración realizada en Alcalá queremos resaltar el siguiente fragmento, que incide en la feminización del sector y la precariedad asociada al mismo:
“La etapa de 0 a 3 años no es una etapa cualquiera. Es la base de todo. Es donde se construyen los cimientos emocionales, sociales y cognitivos de cada persona. Es donde todo empieza.
Y sin embargo… es también la etapa más invisibilizada, la más olvidada y la menos valorada.
Nosotras no solo trabajamos en aulas: Sostenemos vínculos; acompañamos emociones; cuidamos, educamos y construimos futuro; acompañamos los primeros pasos, las primeras palabras, las primeras relaciones… Y lo hacemos con responsabilidad, formación y vocación.
Pero la vocación no puede ser excusa para la precariedad.
Y no es casualidad. Este es un sector completamente feminizado. Un sector históricamente sostenido por mujeres, infravalorado, precarizado y poco reconocido. Porque cuando los cuidados recaen en mujeres, parece que valen menos.
Y eso también lo estamos denunciando hoy aquí.”
1º de mayo interseccional en Madrid

Desde hace unos pocos años, el movimiento sindical madrileño combativo y de clase, representado por organizaciones como CNT, CGT, CoBas, Solidaridad Obrera, Plataforma Sindical de la EMT y otras organizaciones obreras, están confluyendo con diversidad de colectivos sociales, antirracistas, LGTBI+ y pro-derechos humanos, internacionalistas… para desarrollar un 1º de mayo alternativo, que surja de las bases y de las luchas cotidianas reales, de los tajos y los barrios.
Este año la manifestación estuvo más concurrida y miles de personas reivindicaron con orgullo este espacio obrero. La clase trabajadora se define aquí como algo diverso, heterogéneo, atravesada por muchas opresiones y precisamente por ello, con muchas respuestas liberadoras a desarrollar desde su seno. Se entiende la diversidad como algo enriquecedor, que multiplica la potencialidad emancipadora de las trabajadoras y trabajadores.

Ya va siendo hora de quitarnos el mono azul fabril y reconocernos en la diversidad de caras de nuestra clase hoy en día: migrantes, precarias, docentes, sanitarios, obreros de fábrica, mensajeros… Dejemos el escepticismo de lado. Enfrentemos la ofensiva que se cierne sobre las condiciones de vida de las personas que vivimos de nuestro trabajo. En concreto, estos días podemos apoyar a nuestras compañeras de la educación infantil, acudir a sus movilizaciones, llenar la Caja de Resistencia para ganar la huelga. También apoyar el proceso de regularización extraordinaria de personas migrantes. Por supuesto, participar en la organización y desarrollo de las reivindicaciones laborales de nuestro trabajo, en común con nuestros compañeros y compañeras. Por cierto, nuestro compa comunista sigue al pie del cañón, con sus dudas en la mochila, militando en la base para desarrollar esa sociedad con mayor justicia social, igualdad de oportunidades y libertad, con raíces socialistas y mil apellidos.
Como decían antaño y eso sí no cambia:
“La emancipación de los trabajadores y trabajadoras será de ellos y ellas mismas o no será”.
Vamos con ello…
Alejandro Prieto





Fotografías: Inicio de Nayara S.P., Alejandro Prieto y PLEI de Torrejón y Alcalá.
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