Nuevo fiasco agropecuario

Una vez más, y van unas cuantas, el pueblo castellano y leonés abdica de su principal deber: la depurada selección del amo. Para que se entienda, esto es como una feria ganadera en la que múltiples criadores exponen a juicio público las hechuras y junturas del animal. Lo corriente es llevarse una escarapela, colorida y gritona, inútil al fin y al cabo; solo el primer premio merece consideración: ese toro será padre innúmero bien que algo incestuoso y en las ganaderías de media España se tendrá un dejá-vu; vaya, que se topará uno siempre con el mismo espécimen esplendoroso y medio tonto, como bro de gimnasio. Pero, para llegar a ese colmo de perfecciones, el sufrido criador ha debido desechar no pocos intentos, y menos mal que aquí no se desperdicia nada (pero es donde falla la analogía: si las carnicerías especializadas el equino no acaba de arrancar, como para verle mucho futuro al jarrete de concejala).


Así que, criadores de medio pelo, algo sentimentales, nos encariñamos con la bestia y no la entresacamos. Mal que bien se empreña y va pariendo una prole encogida, pálida como pupilaje de jesuita, nariguda, necia y cabestrona, de la que se tira con mucho esfuerzo, pienso enriquecido y sudor de veterinario y que, a su vez, cría con hartas dificultades y mayores trabajos y gozos de seminaristas de pipeta, y hete aquí que el provecto pater infimae patriae se ve rodeado de bocas clamando por su ADE, su SUV y su VPO (pádel-piscina-gym-portero, 100% liberable). Y de esas necesidades no se sale porque sí, ha de estar nuestro buen hombre en un sinvivir de libres designaciones, sinecuras, asesorías, porqueyolovalgos y pormisc…, todo en una batalla diaria contra técnicos, letrados y funcionarios de todo pelaje y todos a cara de perro, contra los que de nada vale la fuerza de la sangre y te levantan testimonios, atestados, alzadas y contencioso administrativos sin cuento, y en casa te esperan Piluca y Cholito y Fifí como para volver de manos vacías. Entonces, alzamos la vista y en los banderines de propaganda, nos miras repeinada, repetida, infinitamente con ojos bovinos, llorosos y hundidos como de Ozempic, pero bien acusadores, esto es culpa vuestra, que os tiembla la mano, solo vosotros podéis liberarme, HDP.


Y tiene razón: en lo más profundo de sus galletas cerebrales, bajo siete llaves, está su íntima conciencia de la impostura. Se saben genealogías fantasmagóricas, sin carne ni hueso, son ahora solo por quienes fueron: aquellos gerifaltes de antaño, aves de rapiña de garra segura, infalibles y traicioneros. Esa raza de asesinos y ladrones, monarcas, caciques, depurada por las cuchillas de un pueblo devoto y bien seguro de su sagrada tarea: cada dos o tres generaciones, tablado, sayón y cesta para las cabezas. A ver, sin literalismos, porque de la misma manera que la hostia y el vino ya hace mucho tiempo que son carne y sangre, la urna a su vez es ahora moderna guillotina. Y os hemos fallado, queridos candidatos, la feria se cierra con pésimas expectativas.


A modo de P.S., o sea post scriptum, por cortesía del arcipreste Juan Ruiz: las ranas pidieron rey un día a don Júpiter y este, benevolente, les tiró un tronco pelado. Lo recibieron con desilusión y pidieron uno “de verdad”. Les envió entonces un serpentón que no dejó una viva. Nosotros, por esta vez, vamos librando.

Juan Dolores

1 comentario

  1. Javi

    Lástima que Bravo, Padilla y Maldonado no terminaran su labor.

    Bienvenido, Juan Dolores.

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