
La primavera llegó al jardín. Las fotinias tiran sus brotes rojos, poniendo en tela de juicio la normalidad del verdor circundante. ¿Quién dijo que lo natural es seguir la corriente? La fotinia o photinia está presente en zonas templadas del continente euroasiático, desde los Himalayas a Japón y la India. En la península ibérica es un arbusto común en los jardines. Sus hojas verdes contrastan con el rojo de sus brotes primaverales, rompiendo el verde de la mayoría del jardín. Sus frutos, pequeños y también rojos son consumidos por los pájaros durante el invierno.

Es cierto que faltan unas semanas para el comienzo oficial de la primavera, pero el tiempo biológico ya está aquí y se nota en los parques y zonas verdes. Hoy nos encontramos un polluelo de carbonero, degustando los restos de magdalena que alguna persona había abandonado en la acera. El carbonero es un pájaro difícil de fotografiar, pues es más tímido y evasivo que otros compañeros de jardín, como el petirrojo o el gorrión. El carbonero garrapinos (Periparus ater), que nos ocupa hoy, es común en gran parte de Iberia, en bosques y parques con coníferas. Muy abundante en las montañas de Gredos y Pirineos y más al norte que al sur peninsular. Su trino es característico y fácil de distinguir: “tit-tuii, tit-tuii, tit-tuii”. Ave insectívora, también come semillas, sobre todo en otoño para pasar el invierno más sano. Se puede diferenciar del carbonero común en la mancha blanca que tiene en la nuca.

El pruno o cerezo silvestre tiene la virtud de anunciar la primavera, al ser de las primeras floraciones que veremos en nuestros parques. Flores rosadas, frágiles y abundantes en toda la copa del árbol. Hace años escribimos en la revista de un buen amigo, “El pruno y el samurái”. Buen momento para recordar este breve relato y para recomendar leer “El Perro Paco”:
https://elperropaco.es/2023/03/22/el-pruno-y-el-samurai/


El mirlo (Turdus merula) rebusca los bichos que saca de la tierra el jardinero al cavar los rosales con la azada. Al alba, con el parque en silencio, el mirlo común nos deleita con su canto aflautado y melódico. El macho es negro con el pico anaranjado y la hembra más parda y el pico amarillento. Cola larga, pájaros elegantes, muchas veces los veremos en pareja rebuscando entre las labores jardineras. De tamaño mediano, come insectos y lombrices, completando su dieta en otoño e invierno con pequeños frutos.

El durillo muestra sus blancos pompones de pequeñas flores en todo su esplendor y la forsitia luce resplandeciente su amarilla floración, antes de mostrar sus nuevas hojas para esta temporada. La margarita se extiende por las praderas, como antes lo hiciera la violeta.

Estamos en esas jornadas en las que da gusto pasear por parques y jardines. Exceptuando la fresca de la mañana, que todavía nos puede helar algún despertar, el día se va templando sin llegar a resultar caluroso, por lo que abrigados de forma somera podemos disfrutar del despertar de la primavera y sus muchas señales a nuestro alrededor.

Un paseo por la Naturaleza urbana, por parques y jardines es una buena opción si no tenemos cerca el monte y la montaña. El alma se serena si le damos su tiempo de conexión con la Madre Tierra y sus ciclos vitales. La vida vuelve a retomar su vigor, tras la pausa invernal. La energía comienza a emerger a nuestro alrededor y se manifiesta especialmente en las primeras floraciones y en la mayor actividad de las aves del parque. Paseen, disfruten, sanen en este mundo de locos, de la mano de la natura.
Javi Prieto Sancho
Páginas de interés:
https://seo.org/ave/carbonero-garrapinos/

