El sindicalismo combativo critica el acuerdo entre Gobierno, CCOO, UGT y Semaf como una salida en falso a la crisis ferroviaria

SFF-CGT, Alferro y Sindicato Ferroviario han mantenido dos días de huelga en el sector ferroviario, a pesar de los acuerdos alcanzados entre el Ministerio de Transporte y una parte de los sindicatos (CCOO, UGT y Semaf). De esta manera, las plantillas de Adif, Renfe, Iryo, Ouigo y Serveo estaban convocadas los días 10 y 11 de febrero a la huelga, entendiendo que tras el accidente de Adamuz (Córdoba) y Gélida (Barcelona), se ha producido un punto de inflexión, en el que está en juego “el modelo de servicio que se presta” y no solo una mejora laboral, a juicio de la CGT.

Fuentes sindicales del sector ferroviario han rechazado las negociaciones impulsadas por el ministro, Óscar Puente, por excluir a parte de la representación sindical. CGT, Alferro y Sindicato Ferroviario (SF) han sido excluidos de las conversaciones para llegar a un acuerdo con el Ministerio, a pesar de que en Adif, por ejemplo, los convocantes de la huelga eran SFF-CGT y SF. Parece que el ejecutivo de PSOE-Sumar ha querido excluir de la ecuación a las voces más críticas dentro del sindicalismo ferroviario.

A juicio de SFF-CGT, el acuerdo alcanzado entre el Ministerio de Transportes y parte de la representación sindical (CC.OO., UGT y Semaf), tras el primer día de huelga del 9 de febrero, supone “una salida rápida para apagar el conflicto sin abordar las causas que nos han traído hasta aquí”. Estamos ante un nuevo parche”. El acuerdo entre CC.OO., UGT y Semaf y el Gobierno supone un 50 % más de financiación para mantenimiento y un aumento de plantillas. La CGT se muestra tajante al afirmar, “no estamos ante un acuerdo que cambie el modelo ferroviario”.

En el análisis del acuerdo firmado entre Ministerio de Trabajo y el sindicalismo más moderado, CGT critica que “no están los problemas de las empresas privadas del sector, que también sufren precariedad, sobrecarga y falta de medios”. Asimismo, para la central anarcosindicalista, tampoco aparece una “cuestión básica en materia de seguridad”, como es “la obligación de dotación mínima de personal a bordo de los trenes”. Tampoco existen “compromisos reales sobre la internalización de cargas de trabajo, ni se aclara a dónde va el dinero del mantenimiento de la infraestructura. ¿Otra vez irá a la flor y nata de la construcción?”, se preguntan los sindicalistas más críticos. Por último, en materia de seguridad, “no se establece ningún modelo unificado de actuación ante evacuaciones, descarrilamientos o transbordos, dejando a las plantillas expuestas y sin protocolos claros”.

CGT entiende que las movilizaciones tras los accidentes de Andalucía y Catalunya han puesto “sobre la mesa que el modelo ferroviario actual no funciona, que necesita cambios profundos y que no se arregla con parches ni acuerdos de despacho”.

Al cierre de este artículo, la huelga de ferroviarios y ferroviarias en su segundo día (10 de febrero), y a pesar del acuerdo entre Ministerio y el sindicalismo “oficialista”, continuaba con fuerza: “Taquillas cerradas, más de 500 servicios de Cercanías cancelados, más de 100 servicios de Media Distancia y Regionales suprimidos y decenas de circulaciones de Larga Distancia y Alta Velocidad afectadas”.

Alejandro Prieto

Fotografía de A.C., ferroviario.

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