
No me esperes si tienes prisa.
Prefiero saborear,
terminar mi helado el último,
sentir la humedad y ver cómo crecen los ríos de lluvia en el asfalto.
No me esperes si tienes prisa.
Prefiero mirar a los ojos y hablar sin palabras.
Observar los nidos de las cotorras y el vuelo de las gaviotas de vertedero.
No me esperes si tienes prisa.
Me gusta sentir la temperatura de tus dedos entrelazados con los míos, hasta fundirnos en el mismo calor.
Hasta que sin música bailemos al son.
Difuminando relojes, autobuses, coches, colegios…
Estacionando la prisa.
¡Detente, deprisa!
Nos encontramos en la risa.
Indeleble Munay

