El “trumpismo” emergente

Mural en Aluche

Asistimos a una evolucion de modos y contenidos radicales de extrema derecha en la política como un fenómeno que, aunque tiene su máxima expresión en EEUU, dista mucho de estar localizado allí. Más bien es como una peste que va extendiéndose no solo en todas las localizaciones geográficas, sino también en las mentes, en los razonamientos de muchos, en las argumentaciones políticas y sociológicas. No es raro escuchar argumentaciones que localizan el problema en determinados colectivos. La culpa de todos mis males la tienen los inmigrantes, los de otra nacionalidad, etc.

Los contra-razonamientos progresistas o de izquierda, tienden cada vez más a contrargumentar del mismo modo, en clave identitaria. Se marca a colectivos en función de su fecha de nacimiento (boomers versus
milenials), género, nacionalidad, etc. Se ha perdido el “hilo rojo”, el que ligaba a la izquierda sobre todo con los trabajdores, los que hacen que todo funcione, los que madrugan para currar, aquellos cuya actividad es de suma importancia pero interesan poco o nada en la distribución de la riqueza, ya que la inmensa mayoría de la distribución de la misma, ya no tiene que ver con el trabajo, sino con la especulación a escala cada vez más grande.

Las grandes fortunas han engordado cada vez más, dando lugar a verdaderas satrapías tecnológicas que tienen cada vez más poder. Pero quieren aún más, quieren el poder absoluto y sin cortapisas, llámense regulaciones, leyes, convenios. Y para ello quieren –y en USA ya han conseguido– un poder político absolutamente subordinado, cuando no ejercido por ellos mismos.

Lo que el “trumpismo” tiene de nuevo es que ya no disimula nada, muy al contrario se relame de gusto mientras nos mea en la boca y nos dice entre carcajadas que esto es miel. Esto lo ilustran perfectamente los crímenes en Minneápolis. Mientras vemos en vídeo como asesinan a gente indefensa, nos cuentan que eran terroristas agresivos. En realidad esto mismo lo habíamos visto ya de modo masivo en Palestina, y con idénticas argumentaciones, solo que esto, como ocurre en una ciudad norteamericana, acapara más los focos.

Si hemos tenido curiosidad por la historia reciente, nos damos cuenta de que esto no es en realidad nada nuevo. Primero se busca -y se vende- un enemigo que sea culpable de todo, se crea un estado de opinión a base de odio, más o menos camuflado, hacia este colectivo. Luego se difunde el miedo por la calles, a base de promocionar colectivos violentos a los que se garantiza inmunidad e impunidad. Se persigue a los disidentes, activistas, al principio a los más opuestos y luego, poco a poco también a los que simplemente piensen distinto.

Este es el guíón de Alemania 1932. Los matones eran las SA, los camisas pardas, ahora en USA
son la policía de inmigración. Entonces se crearon cárceles especiales para disidentes, las primeras en la misma Alemania (Dachau, Buchenwald). Trump está ya reacondicionando Alcatraz, mientras externaliza a sus “judios” (los inmigrantes) en las cárceles de Bukele. Mientras tanto, se afana en ganar la batalla del terror en las calles, y va depurando a los cuerpos policiales y militares para hacerlos completamente sumisos, de cara a la tercera fase.

¿Y cuál puede ser esta tercera fase? En Alemania, el nazismo liquidó de modo violento a los camisas pardas, que ya habían cumplido su misión, y lo que vino después fue aun peor, un régimen en el que absolutamente todo y todos estaban controlados por el estado, cuyos tentáculos llegaban hasta la última casa, hasta el último ciudadano, con una policía sanguinaria, omnipresente y todopoderosa.

Embajada de EE.UU.

En fin, todos conocemos esta historia, así que los paralelismos con la actualidad son evidentes. Incluso los modales, la manera de aparecer en público de Donald Trump, agitando las manos mientras su cara es la de un histrión, recuerda a las apariciones de Mussolini en el balcón. No solo mienten, dicen una cosa y la contraria, y hacen gala de la imprevisibilidad, que aumenta aún más el miedo, que es el objetivo principal; sino que tienen interés en
que lo percibamos con nitidez.

Mienten entre carcajadas, y quieren que nos demos cuenta, para que la sumisión sea total. En política exterior, Palestina y Groenlandia, lo dicen todo.

¿Y qué tiene esto que ver con nosotros? Pues, a poco que abramos los ojos podemos localizar
este tipo de discursos y modales en nuestros políticos de derecha, como la inmigración –en nuestro caso con matiz antimusulmán– es presentada como nuestro gran problema identitario. Las fuerzas reaccionarias que laten desde siempre en nuestra sociedad, se apuntan a esta batalla, usando, como siempre, el nacionalismo y la religión como argumentos. Donde llegan a gobernar, promueven leyes reaccionarias, apoyan a la extrema derecha, incluyendo a veces sus razias violentas, como las que ocurrieron en la comunidad murciana, donde parece que quieren crear un territorio apache donde el sheriff sea Abascal.

Caso aparte es Isabel Díaz Ayuso, que encarna como nadie la incompetencia, la mentira, la corrupción, el ataque a todas las fuerzas políticas no afines, a los sindicatos, y a todo lo
público. Y como Trump, barriobajera en la palabra y en el gesto. Y también como Trump, tiene su público y electores incondicionales. Aquí, el MAGA local “make Spain great again”, llega a enarbolar la bandera de la cruz de Borgoña, emblema de la casa de Austria, que gobernó la monarquía hispánica en la época del imperio. Pura añoranza reaccionaria. También tenemos a nuestros propios SA, ICEs, camisas pardas… Son los que aparecieron en Torrepacheco, los que fueron a intimidar con violencia a un gimnasio popular en Vallecas. Los chicos de desokupa y similares, verdaderos matones. Ya dijo Dani Esteve, líder de desokupa, que no les importaría ejercer de “ejército de las calles”.

Así que todos los ingredientes del bicho están presentes, aunque aún menos desarrollados que en USA, pero la amenaza es real e inmediata. Tan inmediata como las próximas citas electorales.

Y muchas cosas tenemos que haber hecho mal para que la base electoral del engendro sean sobre todo varones jóvenes. Mucha negligencia para que esta carroña política se les presente como solución a sus problemas.

Pascual O’Dogherty

Fotografías 1 y 2 de JPS

Imagen 3: Portada de la canción de Bruce Springsteen dedicada a la movilización popular contra la policía federal ICE y en recuerdo de Alex Pretti y Renée Good, asesinados por la “gestapo” de Trump.

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