
Que se pare el mundo.
Nuestros átomos
indefinidos, atemporales
sustanciales, inquebrantables.
Que se pare el mundo.
En este segundo
de silenciosa dicha,
de placer absoluto.
Que se pare el mundo.
Deshaciendo nudos
que nos atormentan,
inmersas en el instante
que nos calma.
Que se pare el mundo.
Indeleble Munay



