
No deseo lo que no tengo,
pues la vida reparte cartas
para jugar lo que vives.
Lo que no supo el destino
es que en su sin sentido
encontraría mi fuerza y mi sino.
Las caídas pulen aristas.
Camino a la cima te haces más fuerte
y tu sonrisa más resistente.
¡Ah, mierda de vida! ¡cruel destino!
¡Tírame, arrástrame de nuevo!
Ya me sé la senda para llegar al pico.
Sucia de sangre y sudor,
besé la fría lona.
No sonó el 10 y en pie con pundonor.
No deseo lo que no tengo.
La vida es ir de farol
y ganar a los puntos.
¡Mierda de vida! ¡Dulce destino!
La aventura comenzó
cuando lo soñado zanjó.
Sin miedo a la hoja en blanco,
ahora cual tahúr truco la baraja
y dibujo mi mano… ¡vencedora!
Lloro a deshoras
para después reírme contigo,
compa, que caminas conmigo.
¡Mierda de vida! ¡Cruel destino!
¿Solo esto me echas encima?
De zagal, en el barrio, pegabas más duro.
¡Tírame y arrástrame de nuevo!
Recuerdo al viejo caer al pozo
y salir limpio, tenaz, sonriente, laborioso.
Terco, no le comprendía
y dio su último paseo
soltándome la mano.
Entonces aprendí al partir
lo que mudo en vida
me había enseñado.
Y ese que todo lo sabe…
¡¿Qué mierdas me vas a mostrar?!
Ni pozo, ni lona, ni heridas conoces tú.
En el fondo del barranco
se ve muy claro
que solo ya se puede subir.
Tiernos maestros de arrabal,
ejemplos fuera de sus jaulas,
en la calle rudas maestras.
¡Mierda de vida! ¡dulce destino!
Nos quedan asaltos
para seguir bailando.
Lloro a deshoras
para cuando me golpeas
no caigan mis lágrimas.
Así, en la lona sigo bailando,
en la montaña trepando.
Y contigo… luchando.
Javi

Murales callejeros de Gipuzkoa y Jaén.


Precioso.
Muchas gracias