Corazón hibernado

Las nubes descargan
una llovizna con anhelos de nieve.
Mis pasos caminan confiados
sabiendo de mi corazón congelado.

No me inmuta la llovizna
ni el aguanieve gélido de sus ojos.
Sus palabras no me espantan
sabiendo de mi corazón congelado.

Palabras sepultadas con kilos de sal.
Palabras marchitas, silenciadas.
El eco de mis pasos me devuelve calma,
según me alejan de la borrasca.

Mi corazón cansado
se ha pausado,
congelado,
en un largo invierno reparador.

La paz me abraza
en mi calmo caminar.
Lejos de ti, de nosotros,
de lo que fuimos y nunca seremos.

Una llovizna con anhelos de nieve
resbala por mi rostro,
simulando lágrimas no vertidas
sabiendo de mi corazón congelado.

El invierno borrará
las huellas de nuestras pisadas.
En primavera, pasado el deshielo,
abriremos nuevas sendas.

Mientras, reposa el corazón fatigado,
hastiado de incomprensión y gresca.
El corazón silenciado
con aguanieve y sin yesca.

Abrazo con mimo mi larga noche,
solsticio de invierno amado,
mientras el frío cicatriza
mi corazón de oso hibernado.

Javi

5 comentarios

  1. Latsari

    ¡Feliz solsticio de invierno!, el poema es total.
    Muchas gracias

  2. Carlos Escriña Burgos

    Muy buena Javi

  3. Javi

    Muchas gracias, compas.
    Seguimos intentando que nuestras vidas rimen…

  4. Ana María Aznal Lerma

    Javi, qué profundo y qué bonito, has usado metáforas para describir emociones. Felices fiestas, compi.

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