“Bambi, una vida en el bosque”, cuando el cuento se torna real

Ya volviendo a casa hablando del tema, hemos acordado mi hija Naya (6 años) y yo recomendaros esta película, que adapta a la gran pantalla la novela de Felix Salten, “Bambi, la historia de una vida en el bosque”. El largometraje de 77 minutos está dirigido a un público infantil, pero podrá gustar igualmente a las personas adultas a poco que tengan sensibilidad hacia la naturaleza. La producción es francesa de 2024. Dirige Michel Fessler, quien ya cosechara éxito con “El viaje del emperador”, donde nos acerca al mundo de este pingüino.

Lo primero que nos llama la atención de la obra de hoy es que la producción es europea y no estadounidense. No nos vamos a encontrar en un mundo Disney, lleno de fantasía y efectos especiales. Tampoco la película de Fessler se regodea en la ya conocida muerte de la madre de Bambi. La muerte forma parte de la vida de un animal del bosque y como tal se trata. No empuja al espectador a un llanto fácil y sensiblero, sino que aborda este punto de una forma elegante, sutil, lejos del espectáculo yanqui. Hoy en la gran pantalla hemos visto una historia que pudiera ser muy real, salvo algunas situaciones dramatizadas para darle más vida al guión, claro está. Animales de verdad, de carne y hueso, van desarrollando sus andanzas por un precioso bosque caducifolio típico de Europa central. Un cervatillo, un bambi, nace y se desarrolla, junto a su madre, su padre, el resto de la manada y otros amigos animales como un cuervo o un conejo. Las amenazas para el joven ciervo resultan naturales como el lobo, necesario para el equilibrio del ecosistema bosque, y como no, el ser humano, cuyas acciones juzgarán ustedes.

A Naya los animales que más le han gustado han sido “los jabatos y el bambi de pequeño” y “el que menos el lobo”. A mí me ha gustado mucho ver la evolución del ciervo a lo largo de la película hasta convertirse en un bello y fuerte macho de 4 años. El animal que menos me ha gustado, el ser humano, que no aparece en la película más que fugazmente, pero cuya presencia se nota, condiciona e inquieta a los habitantes genuinos del bosque. Como si de un documental se tratara, una voz superpuesta nos va contando en parte lo que vemos. Aunque las imágenes y la banda sonora, de gran belleza ambas, hablan por sí solas.

La novela de Felix Salten, judío austriaco que la escribe en 1923, trata de ponerse en la piel de los animales para intentar descifrar cómo ven su mundo y cómo ven al ser humano. Sin duda, la película de animales reales del francés Michel Fessler se asemeja más al libro original, que la película de dibujos animados estrenada por Walt Disney en 1942 en Estados Unidos de América. La proyección que hoy recomendamos es una ventana abierta al mundo real de un bosque. La historia está adaptada para contar una aventura a los pequeños y pequeñas de la casa, con mucho cariño a la naturaleza y a la vez con mucha verosimilitud. A mí me ha recordado, en parte, al cine social y realista europeo, que hace de la vida cotidiana una aventura digna de ser contada, sin recurrir a los grandes artificios del cine “hollywoodiense”, en ocasiones tan vacuo si le quitas la millonada de efectos especiales con la que va aderezado.

Echen un vistazo al bosque de Bambi y ya nos contarán qué les ha parecido.

Javi Prieto Sancho

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