La Biblioteca pública de Morata de Tajuña es un lugar con encanto. Me lo decían dos amigas que han venido de fuera del Valle del Tajuña a la presentación de hoy y llevan razón. La biblio morateña no solo tiene un bonito y bien cuidado catálogo de libros, sino que además desarrolla una diversa y prolífica actividad sociocultural. De la mano de Oscar Ortego Agustín, la biblioteca alumbra, cual faro en mitad de la tempestad, a los intrépidos e intrépidas navegantes que ansían cultivarse con las letras y sus historias.
Hoy habían organizado un encuentro literario con la parte madrileña de Los Amigos ediciones. En tierras zamoranas laborea con su literatura la otra pata de nuestro proyecto editorial autogestionado.

Nueva presentación de “El jardín de Funakoshi”. Nuevo encuentro con lectores, con amigos y amigas, con un público que hace suya la tertulia y entre relato y relato tejen retazos de comunidad compartiendo saberes, experiencias, sensaciones, preguntas…
El acto comenzaba con la lectura de “La llamada”. Este relato resultó elegido ganador del certamen literario de Morata de Tajuña, en la categoría de Comunidad de Madrid de este año. Al público le gustó el abordar problemas como la drogadicción o el alzheimer desde un punto de vista humano e intimista.
Con “Cosecha de olivas y cultivo de la amistad” reflexionamos juntas (la mayor parte del público eran mujeres) sobre los usos y costumbres colectivas, que articulan una sociedad sana, lejos de la mercantilización y el individualismo desaforados.

Leímos también “El pruno y el samurái”. Un breve canto al valor de lo sencillo, a la importancia de cultivarse como fin en sí mismo, a saber apreciar la belleza de lo cotidiano.
Para acabar, finalizamos con “Funakoshi, Billy Calavera y los chicos del barrio”. Se trata de un simpático escrito sobre el paso de la vida, donde kárate y jardinería se dan la mano, en las idas y venidas de un chico de barrio.

Nos vamos encantados de tejer comunidad con nuestro libro. Muchísimas gracias a la biblioteca pública de Morata y al nutrido grupo de personas que han dado calor acogedor a esta tarde-noche de otoño. Mis hijas y yo nos hemos sentido como en casa.
Javi Prieto Sancho
Fotos: Karla Serrano y Oscar Ortego (la penúltima)


Buenos días Javi, compañero.
Felicidades por la tarde noche de ayer en la biblioteca Municipal de Morata de Tajuña. Tu exposición sobre el libro estuvo muy bien, muy cercana y ello contribuyó a que el ambiente que se creó entre las personas que acudimos a verte fuese muy de estar en casa, muy ” cotidiano”.
Enhorabuena
Gracias por todo
Me alegro que coincidas en el buen clima que creamos entre todas y todos. Un placer de tarde.
Gracias por tu presencia y participación en la biblio y en la gacetilla, Ana.
Querido Javier: Desde la Biblioteca de Morata de Tajuña no cabe otra cosa que agradecer tu disposición y talante sinceros. Fue una bonita tarde en compañía de los personajes de un libro honesto, bello y sinceramente construido. Nos agradan y nos dan mucha fuerza las cosas bonitas que dices de nuestra biblioteca.
Todo nuestro agradecimiento a ti y a Los amigos ediciones por facilitar el contacto entre la gente en entornos culturales abiertos y participativos. Tu libro rezuma una sincera ternura, tú también. ¡Gracias por ser así y por apoyar el desarrollo cultural de esta comunidad de lectores. ¡La biblioteca de Morata y todas las bibliotecas públicas siempre serán tu casa porque en estos lugares únicamente cabe sentirse libre! ¡Suerte con este último libro y con los que vendrán!
Muchas gracias por tus palabras, Oscar. Nos llenan de fuerza para seguir tejiendo “literatura artesanal” y hacerla crecer en espacios libres como vuestra biblioteca.
Me haces sentir orgulloso al ver como los compañeros karatecas demuestran su amor por la cultura, y en tu caso particular, por la escritura. Hagamos que los jóvenes se enamoren de la lectura y del deporte; nos irá mejor a todos como sociedad.
Muchas gracias por pasear por “El jardín de Funakoshi” y por esta gacetilla, maestro. Así es, deporte y lectura son dos buenos pilares para mejorar como personas y como sociedad.