Nada nuevo bajo el sol. Palestina sigue sangrando en nuestros televisores. Un genocidio retrasmitido en directo desde hace ya más de un año. Más de 40.000 palestinos y palestinas asesinados por el estado de Israel, según datos de Unicef. El 70 % de las personas muertas a manos del ejército hebreo serían niños y niñas, mujeres, ancianos y ancianas, es decir, más de 28.000 víctimas no combatientes. No contamos en estas cifras heridos ni desplazados.
Israel responde con este genocidio, cuyos gobernantes llaman “derecho a la defensa”, a la matanza perpetrada por Hamás en el sur de Israel el 7 de octubre de 2023. Más de 1.200 personas asesinadas, incluyendo más de una treintena de niños y niñas.
Por no remontarnos a los años 40 del siglo XX, donde encontraremos las raíces de la actual ocupación de Palestina y los inicios del conflicto, nos quedamos nuevamente con datos de la ONU para contextualizar el drama actual. Desde 2007, la Franja de Gaza sufre un bloqueo que impide la libre circulación de bienes, materiales y personas, que mantiene a su población sumida en la miseria: paro del 50 % y nivel de pobreza por encima del 60 %. Controles, detenciones arbitrarias y un incesante goteo de víctimas entre heridos y muertos, que son el pan nuestro de cada día para la población palestina.
En España las movilizaciones para detener el genocidio no han cesado en este año de vergüenza. Sin ir más lejos, a finales de septiembre varias organizaciones sindicales como CGT, Solidaridad Obrera, CoBas y CNT convocaban actos de protesta para exigir al gobierno de España sanciones al comercio con el estado de Israel, ruptura de relaciones diplomáticas mientras siga la masacre del pueblo palestino y el cese de la compra y venta de armamento a Israel. El 5 de octubre una multitudinaria manifestación ciudadana recorría de nuevo el centro de Madrid clamando por la paz y la justicia, convocada por la Red solidaria contra la ocupación de Palestina.

Sin duda, las protestas contra el genocidio no son suficientes, pero siguen siendo necesarias y dignas. Solo la movilización internacional, presionando a sus gobiernos, puede detener la deriva belicista de la extrema derecha israelí que está llevando la situación en Gaza, Cisjordania y ahora en Líbano a un callejón sin salida para las personas que apuestan por un mundo en el que se respeten, al menos, los Derechos Humanos de la ONU.
“La Asamblea General de la ONU ha adoptado una resolución que exige a Israel poner fin a su presencia ilegal en el Territorio Palestino Ocupado. (…) El texto obtuvo 124 votos a favor, 14 en contra y 43 abstenciones.”
Recordamos para finalizar esta reflexión las palabras del pastor luterano Martin Niemöller, hablando del genocidio perpetrado por los nazis en el siglo XX:
«Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
ya que no era comunista,
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
ya que no era socialdemócrata,
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
ya que no era sindicalista,
Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
ya que no era judío,
Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar».
Artículo de Alejandro Prieto, sindicalista.
Datos del artículo:
https://www.unicef.es/causas/emergencias/gaza

