Al encuentro de Apolo en el Pico Zapatero

Mika en la cima

En la Antigua Grecia, cuando aquellas tierras no se llamaban Grecia y no eran un país, sino un conjunto cultural de diversas ciudades estado y pueblos aledaños, existía un lugar sagrado al que acudían gentes de todo tipo, importantes y humildes, en busca de respuestas a las preguntas de sus vidas o para recibir consejos en la toma de decisiones. Dicho lugar era el oráculo de Delfos, consagrado al dios Apolo. El olímpico Apolo, patrón de poetas y deidad de la profecía y de la armonía filosófica, inspiraba el buen discernimiento a aquellas personas que acudían a su encuentro. Podemos imaginar que el viaje al monte Parnaso, donde se hallaba el recinto sagrado, sería un viaje arduo y duro. Distaba de Atenas unos 180 kilómetros al noroeste y a unos 10 km del golfo de Corinto. El oráculo de Delfos conservó su actividad sagrada durante cientos de años, desde el siglo XIV a.C. hasta el IV d.C. Muchas personas, por tanto, recibieron las respuestas de Apolo a través de la pitonisa y los sacerdotes que cuidaban el lugar sacro.

Amanece en Vettonia

Por el territorio heleno, tan montañoso como nuestra Iberia, caminarían desde recónditos orígenes cientos, miles de peregrinos cada año, hasta el afamado oráculo. Por aquella época, en algún rincón de la meseta norte castellana, habitaban los vettones, un pueblo celtíbero de los que ya hemos hablado en alguna ocasión en esta revista. Cerca del castro de Ulaca (sito en la actual Villaviciosa, Solosancho) se alza el Pico Zapatero, la cumbre más elevada de la Sierra de la Paramera con 2.158 m. Allí nos fuimos al encuentro de nuestro particular Apolo.

A buen seguro que más de un vettón buscaría refugio en la soledad del monte y respuestas en el desafío de la montaña. Eso tienen las montañas, que sabiendo que poco material vas a encontrar en ellas de provecho, el ser humano no ha parado de subirlas y escalarlas desde tiempos remotos. Quizá por esa conexión con lo divino, con nuestra esencia y la de la Madre Tierra, con la cual nos ponemos en armonía, como indicaba Apolo, para hallar las respuestas justas a las preguntas pertinentes que nos atormentan.

Fuente de las Aguas Frías

Decíamos que subimos al Pico Zapatero, nuestro particular monte Parnaso. Comenzamos ruta al amanecer desde la Fuente de las Aguas Frías. Nos hidratamos con el agua de manantial de la sierra y comenzamos la ascensión, a buen ritmo, siguiendo el galopar y el juego de las perras. Entre piornos vamos ascendiendo abrigados con nuestra chaqueta de chándal, pues la mañana está fresca. Se agradece. En nuestro camino solo nos cruzamos con vacas serranas, sus terneros y el toro semental y una yeguada con potrillos.

A buen ritmo, dejando vagar nuestros pensamientos como las nubes grises que coronan la cima, vamos clarificando alma y cabeza con el paso de nuestras botas. “Esto seguiremos con ello, esto podaremos, aquello eliminaremos, vamos a intentar lo otro, paciencia, paso a paso…” Un diálogo interior caótico al principio, pero que el propio ejercicio físico, al ritmo de los bastones senderistas, va estructurando de forma natural, quizá con la ayuda de Apolo, dios también de la medida y de la purificación. Asimismo, Apolo en el panteón heleno era representado con un arco y flechas, con el que castigaba a los injustos. Un buen equilibrio el de buscar la armonía y actuar con determinación cuando se agota la paciencia.

Senda al Zapatero

Habíamos dejado a nuestro vettón subiendo a la montaña vecina buscando respuestas. También a los peregrinos “griegos” y “bárbaros” yendo hacia el oráculo de Delfos. Imaginamos que ellos y ellas, al igual que nosotros, van hallando sus propias respuestas en su solitario caminar entre montes y montañas, de tal manera que el oráculo de Delfos o la cima del Pico Zapatero, tan solo certifican los conocimientos e inspiraciones que se hayan tenido durante el viaje.

La montaña, si sabes apreciarla, tiene su magia. La solitud, si sabes cultivarla, tiene muchas respuestas. Mover el cuerpo es una sabia estrategia para desatascar el alma y limpiar nuestras mentes en tiempos oscuros y difíciles.

Sierra de la Paramera

En el Pico Zapatero, además, nos encontramos con el espíritu de alguien muy especial, que también nos inspira y nos ayuda a encontrar el Norte en nuestro cotidiano deambular por la vida. Pero esa es otra historia…

Caminen, busquen su monte Parnaso. Busquen su oráculo de Delfos.

Javi Prieto Sancho

Nala
Ganado en semi libertad
Picos de las Águilas y Zapatero

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https://lapetirroja.es/2025/12/06/por-el-castro-de-ulaca-en-la-vetonia-antigua/

1 comentario

  1. Mónica

    Me encanta! En toda búsqueda hay hallazgo.

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