
En cuanto el árbitro pitó el final del partido en Strasburgo ya fuimos campeones.
Lo único que queríamos era llegar a la final. Si no llegábamos no pasaría nada, porque durante todo este tiempo nos habían hecho felices acompañando al equipo por toda Europa y dando a conocer nuestro equipo y el nombre de nuestro barrio.
Los rayistas hemos disfrutado de algo que muchos nunca habían visto. Todo el mundo ha podido ver que a pesar de tener un presidente incompetente que lo único que hace es poner la zancadilla al aficionado y que no ha sido capaz de organizar ni un solo vuelo para la final, hemos estado 11.000 rayistas en Leipzig, desde niños con un año a gente con más de 80. Todos con una sonrisa porque como ya he dicho anteriormente, ya habíamos ganado.
Sabemos que quien no es del rayo no lo entiende ni lo va a entender, pero es algo que se lleva dentro, porque como se suele decir en Vallecas, “aquí no venimos a ver ganar al rayo, venimos a ver jugar al rayo”. Al puto rayo.
Hay equipos tan pobres que solo tienen títulos, nosotros tenemos amor, conciencia, compañerismo, valentía, coraje y nobleza. Y además somos campeones.

“NO CONOCÍ MAYOR VICTORIA
QUE CONTIGO EN UNA DERROTA”
Gustavo Vilaboy




¡El barrio más grande de Europa!