
Hay días que mejor no escribir
para no poblar el papel de monstruos.
Días oscuros que ensombrecen
cualquier hoja en blanco.
Al final el lápiz mancha el cuaderno
y deja desorientados
a monstruos y miedos
en renglones perdidos.
Hay días que mejor escribir
para no poblar el sueño de monstruos.
Noches más claras que el día
después de ensombrecer la hoja en blanco.
Las razones se quedan exhaustas
de buscar salidas,
intentando aprender las vueltas
del laberinto.
Acostumbrados a las sombras,
al sabor amargo de la caída,
al dolor enquistado
que se resiste a largarse.
Hay días que mejor escribir
y poblar un diario con monstruos
que intentamos acorralar y matar
en un jodido mal día.
La típica jornada que haciendo las cosas bien
te sale mal
y te quedas con ganas de tirar la toalla
…para luego recordar que lo único que vale es volverlo a intentar.
Javi


