
Empezamos el día. La mañana del sábado 14 de marzo unos compañeros y compañeras del Ateneo Carabanchel – Latina, del sindicato CNT y del Grupo Excursionista Isaac Puente acudieron a la ruta naturalista por el Jarama. Actividad organizada por el grupo excursionista Isaac Puente, que está coordinado dentro de la U.G.E.L., unión de grupos excursionistas libertarios.
10 km muy fáciles de recorrer por su poco desnivel, al ser el curso bajo del río Jarama. Arrancamos la caminata a las 10:15, dando quince minutos de margen. El punto de partida es la depuradora de la Poveda y también será el punto final al ser circular la ruta.
Partimos hablando de los tres ecosistemas que nos encontramos en la ruta:
- Bosque de ribera.
- Humedales.
- Cortados y cantiles.

Se les informa que están en un sitio “protegido”, Parque Regional del Sureste, pero nada más lejos de la realidad. Si eres una empresa puedes explotar el entorno. Ganadería, gravera, C.E.A, fabrica de vigas, metro TFM, etc.
Hablamos de dónde viene el nombre de Jarama. Se cree que viene del árabe, que significa prohibido o pecado. Esta palabra se usaba en tiempos, cuando se encontraban los reinos cristianos y musulmanes muy cerca unos de otros y se utilizó el río como frontera natural.

Nos detenemos en un meandro del río intentando ver algún rastro de animal salvaje pero nada. El guía que lleva el grupo ha traído unos párrafos de escritores naturalistas para leer por el camino: Henry David Thoreau, Jack London o el mismísimo Eliseo Reclús.

Como no vemos rastros nos ponemos a leer a la sombra de un álamo. Nos acercamos al río con mucho respeto al estar crecido por las lluvias del mes pasado, aunque el paseante despistado no vea el dique roto al otro lado del río, nuestro querido guía nos lo enseña.
Seguimos caminando, tampoco están los galápagos (tortugas) en su sitio preferido. Debe ser por la falta de sol en este día nublado. Alcanzamos por fin el famoso puente de Arganda, hablamos de su construcción y el papel importante en la guerra civil, porque los militares fascistas querían cortar toda comunicación con Madrid, cosa que no consiguieron gracias a los brigadistas Internacionales (batalla en febrero del 1937).
Les hablamos de algunas escenas en las que el puente sale en películas: “La hora de los valientes” o la novela de Ernest Hemingway “¿Por quién doblan las campanas?”.

Seguimos dejando las preciosas vistas del puente, que tanto nos ha visto a los humanos guerrear y nos acercamos a los cortados y cantiles yesíferos. Hablamos de este ecosistema peculiar formado hace millones de años, entre 5 y 23 milones, en el mioceno. ¡Estamos pisando el fondo marino! Porque esto era un mar interior que se secó y todos los sedimentos quedaron abajo, luego las placas tectónicas al moverse provocaron que una parte elevada quedara sobre la otra y después el río actúa como un cuchillo haciéndole hueco hasta su viaje al mar.
Bajamos de las alturas y vamos llegando al último cuarto de la ruta andando por la laguna del Campillo, de origen artificial por la extracción de áridos, como casi todas las de esta zona. Muy probable que las grandes obras de Madrid: M30, las cuatro torres, se hayan construido con los áridos de esta zona.

Estamos caminando al lado de la laguna y lo que sí vemos en nuestro mejor momento de avistamiento son: cormoranes, fochas, gallinetas y unos patos migrantes llamados taro blanco, que solo están de invernada. También pasa al rato de estar observando con los prismáticos una garza real con su cuello doblado en vuelo, buen truco para diferenciarla de la cigüeña que tiene el cuello recto al volar.
Habiendo disfrutado bastante de su contemplación, continuamos la ruta y llegamos al puente verde de la Poveda. Nuestro guía nos dice que no siempre ha estado en tan buenas condiciones. La Comunidad de Madrid tuvo que reacondicionar el puente porque hubo bastantes accidentes de personas o ciclistas por su abandono.
Aprovechamos y leemos unos párrafos del padre del naturalismo Thoreau (1848) que nos explica por qué tomó la decisión de ir a vivir al bosque junto a la laguna Walden, que da nombre a su libro más famoso. Lectura muy recomendable para los amantes de lo natural y la sencillez.

Caminamos junto a la vía del tren, que se sigue utilizando como atractivo turístico, hacen salidas los fines de semana, y no para lo que fue creado, transporte de azúcar de remolacha que se cultivaba en las vegas del río Jarama y Tajuña hasta Madrid.
Ya estamos llegando al final de la ruta. Son las 14:30 h, así que no está nada mal, cuatro horas de ver, oír, oler, sentir y tocar lo más parecido a lo salvaje que tenemos cerca de nuestras casas, porque sabemos que la metrópolis sigue creciendo al ser esa su razón de existencia. La ciudad no se puede quedar quieta o decrecer. Como nos han enseñado desde que éramos pequeños, más es mejor…
Nos despedimos haciendo una crítica al sistema que genera cosas y destruye la naturaleza con una frase de un buen rapero: Fyashon:
“Mi mente es tierra virgen que quieren deforestar para hacer libros que hablen de proteger la selva.”
Isán Serroukh
Fotografías Ángel L.


