
¿Qué camino andarás?
¿Por dónde el arroyo discurrirá?
No hay prisa por averiguar
llegado el punto donde da igual.
Desde tu refugio en la montaña
divisas sendas que suben y bajan,
que vienen
que van.
Cielo azul limpio de nubes,
antaño roto con rayos y truenos.
En tu refugio de la montaña
respiras, calmado.
Compartes afable con quien llega
y la nieve te protege
al igual que el frío
y tu fiel mastín.
Cuando quieres vuelas
en las garras de la milana,
donde nadie llega
donde por temor nadie se adentra.
Bajas al valle a lomos de caballo,
vas a encontrarte con ella
a regalar un abrazo
y seguir con tu labor.
La escarcha pone la excusa
del encuentro no deseado
y se derrite tibia
con quien te ha buscado.
No hay prisa por averiguar
llegado el punto donde da igual.
En tu refugio de la montaña
respiras, calmado.
El deshielo nutrirá el arroyo
sin saber cuándo desbordará…
La milana vuela majestuosa,
libre y poderosa.
Javi


Me hiciste transportarme ahí mismo, sentada en el sofá.
Muchas gracias. Un regalo.