
Las trabajadoras de Manantial Gestión, que pertenece a la Fundación Manantial y lleva el área de salud mental de la Comunidad de Madrid, fueron a la huelga a primeros de diciembre durante cuatro jornadas. La plantilla, convocada por CGT y apoyada por CNT, fue a la huelga por la defensa de sus salarios y sus derechos laborales, “ante los continuos recortes laborales derivados de una nefasta gestión económica” por parte de la dirección. Curiosamente, la Fundación Manantial se presenta en redes sociales como garante de “atención integral en salud mental, combinando asistencia profesional, apoyo humano, compromiso y cuidado”. En casa de herrero, cuchillo de palo… Según las trabajadoras, “su modelo de gestión está llevando a la entidad a la ruina y pretende que seamos las trabajadoras quienes paguemos las consecuencias”.
El sindicato CNT emitía un comunicado de apoyo a las huelguistas en el que manifestaban lo siguiente:
“Las reivindicaciones que impulsan esta movilización son claras, legítimas y urgentes:
- Defender de manera efectiva el poder adquisitivo de la plantilla, reclamando medidas que compensen la pérdida acumulada y garanticen salarios dignos.
- Preservar la jornada laboral semanal vigente, rechazando cualquier retroceso que implique un empeoramiento de las condiciones laborales.
- Exigir la adopción inmediata de medidas adecuadas de prevención de riesgos laborales y psicosociales, indispensables para garantizar la salud y la seguridad en el trabajo.
- Reclamar el cumplimiento íntegro del “Acuerdo de mejora de las condiciones laborales”, recogido en los convenios colectivos aplicables y de obligado respeto en los centros de trabajo.
- Asegurar que se respeten los pliegos establecidos por la Consejería, especialmente en lo referente a las condiciones técnicas y la dotación mínima de personal imprescindible para prestar una atención profesional y de calidad.
Somos profesionales de la salud mental: psicólogas, trabajadoras sociales, educadoras, terapeutas, integradoras… Y sabemos que la precariedad es una agresión directa a la calidad del servicio. No vamos a permitir que se utilice la excusa de la “crisis” para desmantelar nuestras condiciones mientras se eluden responsabilidades y se pide sacrificio solo a la plantilla.”

Desde La Petirroja nos hemos puesto en contacto con una de las compañeras huelguistas para comentar el conflicto laboral. Bienvenida a nuestra gacetilla, Candela.
¿Cómo va la huelga? Ánimos, participación…
“La huelga ha sido un paso enorme para nosotras como trabajadoras. La participación ha sido muy alta y el ánimo, a pesar del desgaste, se ha mantenido firme. Hemos demostrado que estamos organizadas y que no vamos a aceptar más recortes ni más precarización.
Aunque la hemos desconvocado desde el 08/12/2025 a las 23:59, no porque haya un acuerdo —porque no lo hay—, sino porque entramos en una fase nueva y más compleja de la lucha. La fuerza que hemos demostrado estos días no desaparece. Al contrario: es ahora cuando más falta nos va a hacer.”
¿Cómo estamos a nivel emocional con el proceso de lucha?
“Estamos cansadas, sí, pero también profundamente indignadas y decididas. Ha sido un proceso emocionalmente muy duro: incertidumbre, presión económica, miedo a represalias… pero también compañerismo, apoyo mutuo y una energía colectiva que hacía mucho que no sentíamos.
La huelga nos ha servido para verbalizar todo lo que llevamos años aguantando: recortes, sobrecarga, falta de respeto, precariedad en aumento y un deterioro constante del servicio.
Hoy estamos más conscientes y más unidas. Y estamos dispuestas a dar la siguiente batalla, porque esto no se ha terminado ni mucho menos.”
¿Cómo fue la concentración de protesta contra la directiva de Manantial Gestión?
“La concentración frente a la sede de la Fundación, en la calle Poeta Esteban de Villegas, 12, fue muy potente. Éramos muchas, visibles, ruidosas y muy claras en nuestras reivindicaciones.
Fue emocionante ver tanta fuerza junta: compañeras de distintos dispositivos, trabajadoras jóvenes y veteranas, familias y usuarios mostrando apoyo… Fue un momento de dignidad colectiva.
La directiva no dio la cara —como era de esperar—, pero nuestra presencia dejó claro que no vamos a aceptar sus imposiciones ni su silencio. La calle habló más fuerte que ellos.”
¿Qué perspectiva de solución tiene el conflicto laboral?
“La situación es complicada y no hay acuerdo alguno. Esto es importante decirlo con claridad: la huelga se desconvoca, pero no porque se haya resuelto nada, sino porque ahora comienza la parte más dura.
Los recortes siguen encima de la mesa. Las imposiciones siguen ahí. Y por si fuera poco, ya está confirmado que los Equipos de Apoyo Social Comunitario (EASC) dejarán de pertenecer a Manantial en abril. Esto es gravísimo, porque supone la ruptura de equipos y dispositivos, y un desmantelamiento más de los servicios públicos externalizados.
El conflicto entra en una fase decisiva. Seguiremos presionando desde lo sindical, lo legal y, si hace falta, volveremos a movilizarnos.
Nosotras no vamos a permitir que destruyan nuestros derechos ni la atención que damos. La lucha continúa, ahora con más claridad sobre lo que nos jugamos.”
Muchas gracias, Candela, y ánimo con la lucha colectiva por una salud mental y unas condiciones profesionales dignas.
Este conflicto laboral vuelve a demostrar que las políticas neoliberales de la Comunidad de Madrid no son compatibles con una gestión adecuada de los servicios públicos de salud, en este caso de la atención integral de salud mental. Tanto trabajadoras como usuarios sufren el deterioro de las condiciones laborales y de prestación del servicio, ya que precariedad y una buena salud mental no pueden ir de la mano nunca, ni para trabajadoras ni para usuarios y usuarias.
Alejandro Prieto


Lo primero que tendría que decir es que está claro que cuando una empresa coge algún tipo de servicio es para sacarle rédito y cuando se trata de nuestra salud los usuarios salimos mal parados. En el momento que se coge un servicio y se trata como un negocio sabemos que el servicio que se va a dar va a bajar en calidad.
Lo segundo es dar gracias a las personas que van a la huelga porque sus reivindicaciones no son solo para mejorar su situación laboral, sino también, para mejorar la atención que los usuarios vamos a recibir.