De lo pardo el color

El silencio aliado con la noche,
abre con sus hielos el barbecho,
y juntos limpian el alma
de aciagas venturas.

La oscuridad camufla la tristeza,
que camina de la mano con la pena.
Se secaron los llantos
de la noche con luto en la cena.

El otoño retira el verdor del corazón,
almacenando sus nutrientes
para otra estación
y abona las raíces con la fronda caída.

La lluvia limpia la corteza desnuda,
mientras el musgo tamiza las heridas.
El mirlo pica tierra, lombriz, baya
y bajo estrellado manto negro anida.

Pena y tristeza caen con las hojas
y se pudren creando su alquimia.
De lo muerto lo vivo,
de lo pardo el color y la flor.

La oscuridad se toma su tiempo,
vistiendo de gala la noche,
adueñándose del jardín
que escondió nuestros abrazos.

Ya no hay llantos,
ya no hay penas.
La negra noche que eterna parece
oculta la vida que duerme su florecer.

Un gato moreno pasea solitario,
con el silencio de sus pisadas
sobre el lecho de hojarasca,
que le da caza y cobijo.

La Luna al mirlo acuna
y saluda al prieto felino,
mientras llora con sus mareas
una fría y muda noche sin rosas.

Pena y tristeza caen con las hojas
y se pudren creando su alquimia.
De lo muerto lo vivo,
de lo pardo el color y la flor.

Javi

“…mientras llora con sus mareas…”
“…de lo pardo el color…”
“Pena y tristeza caen con las hojas…”
“Un gato moreno paseo solitario…”

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