
Hoy nos hemos subido al serrano pueblo de Cercedilla para participar en una de las más veteranas carreras de montaña de la península ibérica. Hemos corrido el Trail Las Dehesas de la Fuenfría. 15 km de carrera de senderos o montaña, lo que en inglés se denomina “trail running”, con 680 metros de desnivel positivo y negativo. El desnivel positivo indica lo que se sube durante la carrera y el desnivel negativo lo que se baja. Al ser el punto de salida y meta el polideportivo municipal de Cercedilla, el desnivel positivo y negativo en este caso coincide. Subimos desde 1.196 metros a 1.670 m donde se sitúa el punto más alto. Pues bien, hechas estas aclaraciones técnicas nos metemos de lleno en la carrera. Abróchense bien las zapatillas…

Mañana fresca, de las que no sobra “la rebequita”. Además, desde primera hora cae una llovizna fina. El típico “chiriviri” del Norte o “calabobos” de Castilla. Pero hemos venido a correr e incluso las gotas del cielo, tras meses de solana madrileña, se agradecen. Lo malo es que la lluvia moja las piedras y las raíces que sobresalen en los caminos y sendas de tierra y es más fácil resbalar y caer. Efectivamente, al llegar a meta alguna herida y torcedura se vería. La organización de la prueba, con buen criterio, obligaba a llevar cortavientos impermeable y manta térmica a todas las personas participantes. Sudando, con frío, una torcedura o caída a 1.500 metros de altura puede desembocar en una hipotermia hasta que se pueda evacuar al herido. Hay que practicar deporte con el corazón y con la cabeza.
El Trail Las Dehesas es una excelente prueba para iniciarse en las carreras de montaña, siempre y cuando estés previamente entrenado y habituado a salir a correr por la Naturaleza, claro está. Difiere bastante correr por una senda llena de piedras sueltas, cárcavas producidas por el agua, vegetación que se mete en el camino y raíces que sobresalen a correr por asfalto. La diferencia entre un tipo de carrera popular y otra hay que tenerla en cuenta si uno no quiere pasar un mal día. En los 15 km de hoy hemos empleado un tiempo similar al que realizaríamos en una media maratón (21 km) por asfalto. Por ejemplo, en las carreras de montaña es habitual que los corredores acometan las rampas más duras andando. También es habitual que se lancen en las bajadas, según la técnica de cada cual, jugándose un poco el tipo.

La carrera de hoy contaba con un recorrido en parte por pista forestal, poco asfalto al entrar y salir del pueblo, y la mitad del circuito aproximadamente de cierto nivel técnico. Cuando hablamos de nivel técnico queremos decir sendas sinuosas, con piedras, raíces, incluso algún tronco caído, arroyos, desniveles continuados…
La carrera avanza y siempre llega ese momento al bajar, entre cantos rodados, raíces, zarza y gravilla que piensas aquello de: “si bajo la velocidad me aseguro llegar entero…”. Pero claro, se te pone el diablillo en el hombro izquierdo y te dice, pinchándote con el tridente: “Hemos venido a correr, no a pasear…”. Y te lanzas. Acortas los pasos y estiras los brazos a ambos lados, cual funámbulista para equilibrarte mejor. Te agachas para no comerte la zarza. Le dices al de delante que va más lento por una senda muy estrecha: “¡Voy por la izquierda!”… El compañero o compañera se echa unos centímetros a la derecha sin dejar de correr y aprovechas para adelantar cual conejo. El corazón se desboca y sientes la sangre llevando el oxígeno a la punta de tus dedos, de pies y de manos. Los cuádriceps soportan la bajada y cuando ves que vas a tope y no te caes, tocas madera en algún tronco y sonríes como un niño alborozado al que nadie puede coger en el “pilla-pilla”. Da igual la posición que ocupes. La mayoría de las personas que participamos en estas carreras sabemos que lo importante es ganarse a una misma. Sin más historias.

Carrera veterana, que comenzó su andadura allá por 1986. Bajo la atenta mirada de la Sierra del Dragón, los Siete Picos, atravesarás robledales, pinos bermejos centenarios, caminos pisados por los romanos en el Valle de la Fuenfría. También pasarás cerca de los miradores de los poetas, pero ni te darás cuenta, porque estarás enfrascado en correr, en cada zancada, en cada bocanada de aire puro que entra a tu cuerpo trabajando al máximo rendimiento. Puro lujo el correr por la Sierra de Guadarrama.

Desde La Petirroja queremos destacar la buenísima organización por parte del Club Tierra Trágame, en colaboración con el Ayuntamiento de Cercedilla y la Federación de Montañismo de Madrid. El Trail ha contado con gran participación de atletas femeninas, lo cual indica la buena evolución del deporte hacia una sociedad más justa e igualitaria. Seguro que en los años 80 pocas mujeres se calzaban las mallas cortas para competir. Enhorabuena y máximo respeto para esas mujeres atletas que siguen abriendo camino a las nuevas generaciones. Además, la carrera contaba con un protocolo ecológico para asegurar que el paso de cientos de corredores y corredoras por el Parque Nacional Sierra de Guadarrama no dejara desperdicios ni causase daños en fauna o flora. Detalles todos ellos que hablan bien de la organización y no como otras carreras “populares” que se han convertido en un mero negocio, mercantilizando al extremo la sana pasión por el deporte.
A la vera del camino, las vacas serranas levantan la cabeza de vez en cuando para ver el pelotón multicolor de “corricolaris” y vuelven a su pasto al no comprender por qué tanta prisa en estos humanos.
Javi Prieto, un corricolari más




