“Ebro, de la cuna a la batalla” o cómo la Europa democrática olvidó a la República

Algunos historiadores piensan que la guerra civil española (1936-1939) fue la primera batalla o un ensayo de la II Guerra Mundial (1939-1945). En ambas contiendas se enfrentaron, de un lado, el fascismo y movimientos reaccionarios contra democracias liberales y movimientos revolucionarios de izquierda, de otro lado. En España, la II República, presidida por el moderado liberal Manuel Azaña, no contó con el apoyo de las democracias burguesas de Francia e Inglaterra. Sin embargo, el bando sublevado, acaudillado por el dictador Francisco Franco, sí que dispondría del apoyo militar y económico de la Alemania nazi y de la Italia de Mussolini. En este contexto geoestratégico, los comunistas españoles del PCE ganarían peso con el paso de la contienda debido al apoyo de la Unión Soviética a la República, en detrimento de las demás corrientes de izquierda, como la socialista, la anarcosindicalista o la marxista heterodoxa del POUM.

Entre julio y noviembre de 1938, con el bando republicano a la defensiva, la II República lanzaría una ofensiva con la que pretendía desequilibrar a su favor la Guerra Civil. La Batalla del Ebro se convertiría en la más larga, sangrienta y decisiva de la guerra. En ella se enfrentaron unos 130.000 hombres del Ejército del Ebro (republicano) contra 180.000 soldados del Ejército del Norte (sublevados). El bando nacional o sublevado contaría con más material bélico, gracias a su alianza con las potencias del Eje de Hitler y Mussolini: más de 300 aviones, frente a los 200 republicanos, o más de 550 piezas de artillería, frente a las 400 de la República, por ejemplo.

La batalla se desarrolló en el valle del Ebro bajo, entre las provincias de Tarragona y Zaragoza. Inicialmente el bando republicano consiguió atravesar el Ebro y abrir brecha en la zona nacional, pero la contraofensiva fascista acabaría por ganar la batalla, a la postre decisiva para el resultado final de la Guerra Civil. En el bando republicano morirían 7.150 combatientes y en el lado sublevado 6.500. Contando con heridos y prisioneros, las bajas republicanas ascenderían a más de 46.000 personas. En el bando franquista los heridos también se cuentan en más de 30.000. Estas cifras hablan por sí solas de la crudeza de la Batalla del Ebro.

Pues bien, la batalla contó con la participación en el bando republicano de la Quinta del Biberón. Jóvenes de 17 y 18 años que fueron reclutados, ante la carestía de soldados, para completar el Ejército del Ebro. Muchachos que con poca o ninguna experiencia militar previa fueron alistados y enviados al frente. Los había con firmes convicciones políticas de izquierda y otros a los que, sin más, les tocó combatir en ese lado, como ocurría también en el bando nacional con los reclutamientos forzosos. La película “Ebro, de la cuna a la batalla” cuenta la historia de algunos de esos zagales, que vieron como la guerra marcaba y truncaba su juventud.

Búnker de la Guerra Civil

“Ebro, de la cuna a la batalla” es una película española de 2016, dirigida por Román Parrado. Galardonada con el Premio Gaudí a la mejor película para televisión y Premio del Cine Andaluz a la mejor música, compuesta por Pablo Cervantes. Escrita por Eduard Sola, con base en las memorias de soldados que participaron en la contienda. Protagonizada por Oriol Pla, Enric Auquer, Alex Monner, Roser Tapias y Alfonso Sánchez entre otras personas. Para las escenas bélicas se contó con la participación de figurantes de asociaciones de recreación de batallas históricas de la Guerra Civil.

Lejos de los efectos especiales de “Salvar al Soldado Ryan”, “Ebro” resulta una película bélica creíble, donde la historia cotidiana de unos jóvenes reclutas, sus miedos y esperanzas, se entralaza bien con los tejemanejes de la geopolítica nacional e internacional: El presidente del Gobierno, el comunista Juan Negrín, tratando de alargar la contienda hasta que estalle la II Guerra Mundial. El presidente de la República, Manuel Azaña, tratando de lograr una paz imposible con Franco. Las potencias europeas democráticas contemporizando con Hitler y dejando de lado a la democracia de la II República española.

La política de “no intervención” del inglés Chamberlain y el francés Blum, colocaría al bando republicano en inferioridad de condiciones materiales respecto al bando nacional, que recibió ayuda sin tapujos de la Italia fascista y sobre todo de la Alemania nazi. Y en el campo de batalla, personas de carne y hueso, muriendo por unos ideales o tratando simplemente de sobrevivir un día más.

Fortificación

Imposible no pensar en cómo la comunidad internacional, más allá de gestos simbólicos, está mirando también para otro lado mientras que Israel comete un genocidio en la Franja de Gaza. Cambian los tiranos, cambia el contexto, pero los pueblos siguen siendo peones en el tablero de ajedrez de las potencias internacionales. ¿Cuántas resoluciones y declaraciones tiene que dar la ONU para parar la barbarie del Ejército de Israel en Gaza? ¿Por qué los países de la UE no adoptan una postura más contundente que abogue por un embargo de armas a Israel y la ruptura de relaciones diplomáticas? ¿Dónde está y qué está haciendo la Liga Árabe ante la masacre? ¿Qué representa EE.UU. para la paz y la democracia a nivel mundial?

Bueno, dejamos esas preguntas en el aire. Hoy solo veníamos a recomendar una película histórica de corte anti-belicista. No será la mejor, pero a nosotros nos inspiró a escribir estas letras. Echen un ojo y de paso vemos cine de aquí, reflexionando sobre nuestra historia.

Javi Prieto Sancho

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